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noviembre 19, 2012

AMLO inaugura Congreso Nacional de MORENA

Inaugura López Obrador el Congreso Nacional de MORENA 

México, Distrito Federal, 19 de noviembre de 2012 

Transcripción de las palabras de Andrés Manuel López Obrador durante el Congreso Nacional del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) en la Ciudad de México. 

Amigas, amigos, delegados efectivos a este Congreso Nacional de MORENA, amias y amigos, invitados: 

Hoy es un día trascendente, porque inauguramos una etapa más en el propósito de lograr la transformación de México. 

El distintivo de este Congreso será la decisión que se ha tomado de convertir a MORENA en partido político. 

No puedo dejar de señalar que se trata de todo un desafío. Como sabemos, los partidos políticos no gozan de buena fama pública. Esto se debe a la campaña de desprestigio inducida por los que realmente mandan en el país, que se han venido lavando las manos, en los partidos, en los legisladores y en los políticos, echándoles la culpa de la crisis de México, cuando en realidad, son ellos los integrantes de la cúpula del poder, los que verdaderamente mandan, los responsables de la actual tragedia nacional. Aunque también en honor a la verdad a esta maniobra y al descrédito de los partidos han contribuido los dirigentes sin principios e ideales, oportunistas y corruptos. 

Por eso, podría parecer una contradicción que con esta mala fama, en los congresos distritales de MORENA, la mayoría de los delegados, como aquí se informó, el 86 por ciento, haya votado a favor de que nos constituyamos como un partido político. La única explicación que encuentro ante esta paradoja, es que mucha gente, muchos mexicanos, están pensando que MORENA, como partido, será diferente. De ahí que tengamos la enorme responsabilidad de cuidar a MORENA. De hacer el compromiso entre todas y todos para evitar incongruencias y desviaciones. 

Debemos estar conscientes que estamos recomenzando, iniciando una nueva etapa, pero no solo como organización social y política, sino también en lo individual, en lo que atañe a nuestro compromiso y comportamiento como ciudadanos, como militantes y como dirigentes. La buena marcha de MORENA dependerá en mucho de nosotros, de la actitud que asumamos en lo personal, de nuestro recto proceder.  



octubre 11, 2011

octubre 04, 2011

El porqué por AMLO

El porqué por AMLO

EL NOLATO 

 Me tocó la suerte de convivir con políticos desde mi juventud. Esto se debió a un accidente motivado por mis inquietudes políticas e ideológicas. Éstas me llevaron a estar siempre cerca de gentes que iban perfilando desde entonces su profesión por el lado de los asuntos públicos. Con todo, mi vocación personal no era la política, y eso me mantuvo en actividades profesionales a extramuros de aquélla. 

Como yo pertenezco a la generación de mexicanos que forjaron su juventud en los albores de aquella transición entre el viejo PRI jurásico y el nuevo PRI, el de Salinas, y hoy heredado por Peña Nieto - hablo de finales de los años setenta y principios de los ochenta -, sucedió que la gran mayoría de esos amigos y conocidos eran priistas. Había por ahí una minoría de panistas e izquierdistas, pero, sin duda alguna, la gran mayoría era tricolor. 

Pese a que yo seguí en mi plan de vida con proyectos de carácter personal, nunca cesaron las interacciones sociales con aquellas gentes; y los encuentros eran muy frecuentes, casi de día a día. Con el tiempo vi crecer a muchos de ellos en el servicio público, y algunos lograron encumbrarse muy alto. Varios de ellos llegaron a posiciones importantes en gabinetes presidenciales y algunos otros lograron ascender a alcaldías de importantes ciudades y hasta gubernaturas. Y bueno, es tiempo que ahí siguen en sus lides y proyectos de política, y yo en mis cosas de siempre. 

Inicié este apunte diciendo que me tocó la suerte de vivir esto. Y dije suerte porque todas esas circunstancias me dieron la ocasión de conocer a la política en sus entrañas, en una realidad viva que está más allá de los ojos del público votante. Aclaro que mi conocimiento no es directo; se trata de un conocimiento deducido a partir de conductas y rutas de vida a la vista. Además, el mundo de la política se deja conocer muy fácil, pues, como usted bien sabe, en ese mundo está muy arraigado aquel vicio de sacarse los trapos al sol respecto de pecados y billetes de lotería milagrosos que convierten a cualquiera en un nuevo millonario de la noche a la mañana, o por lo menos en lo que dura un período de gobierno. Por cierto que hay múltiples historias sobre el nacimiento y consolidación de califatos, que luego hasta adquieren matices de leyenda. Quien sea periodista especializado en el chisme político entenderá a qué tipo de experiencias y materiales me refiero. 

Además, todas las conclusiones de una experiencia personal en este sentido siempre me fueron confirmadas por todo análisis en torno a la historia política y económica de este país. Así que, en este ámbito, puedo asegurarle que lo que uno conoce por observación directa o indirecta, también lo puede encontrar en el estudio de fuentes secundarias. 

¿A qué punto llegué en todo este transitar en la política como espectador y analista libre? Bueno, muy pronto en mi vida, desde mi juventud, entendí que la clase política mexicana estaba conscientemente devastando al país y obliterando o anulando toda posibilidad de desarrollo para éste. Muy pronto me quedó claro que el futuro de todo un país se estaba trocando por el beneficio de una clase minoritaria y privilegiada, incluyendo en ésta a políticos y lo que hoy conocemos como oligarcas o plutócratas. Y el caso fue que, llegado a ese conocer, resultó luego que creí que no tenía caso ejercer el voto. Le confieso, pues, que nunca voté en mi vida. Jamás acudí a una urna electoral y jamás creí en político alguno. Pero este hábito de abstenerme de creer terminó por disiparse allá por el año 2005. 

Mientras AMLO fue jefe de gobierno del Distrito Federal me pareció uno más de los grillos de siempre. Cansado estaba yo de escuchar discursos justicieros y buenas intenciones en amigos, conocidos, conocidos de mis conocidos y hasta desconocidos, para luego verlos montados en el lujoso y brillante carro de la Revolución. Acostumbrado yo a las actuaciones magistrales de hipocresía política, me dejé llevar por el prejuicio y catalogué a AMLO en la misma categoría. Es más, confieso además que, cuando veía a AMLO en sus conferencias mañaneras para lanzar sus críticas a la oposición, yo me daba en asegurar que le darían su medicina y su pisotón tarde que temprano. En suma, no le veía futuro y sí más bien muy encaminado al retiro forzoso en el horizonte cercano de aquel entonces. Y bueno, usted debe comprender que ese prejuicio en mí derivaba del hecho de que no conocía a AMLO por aquel entonces, aunque sigo sin conocerlo personalmente. Sin embargo, Vicente Fox, el ignorante presidente que tuvimos, me ayudó a conocer a AMLO a carta cabal. 

En efecto, como ya sabemos, sucedió que un día Vicente Fox se dio al empeño de desaforar y encarcelar a AMLO. Advierto que aquel evento me pareció una suerte de proemio de aquel pisotón que yo imaginaba tiempo antes, así que creí que había llegado la hora final de AMLO. Y dado esto, yo empecé a prefigurar las escenas que vendrían al paso: los golpeteos, las persecuciones, las consignaciones con sanbenito y capirote, y todo ese aderezo que usted ya sabe acompañan a los escándalos de la vida política. Mas, contrariamente a mis expectativas, el desafuero cambió mi concepción de AMLO por completo. 

La actuación de AMLO me empezó a parecer bastante desconcertante desde los primeros oleajes de aquel famoso desafuero. Desde las primeras pinceladas lo veía colmado de una confianza en sí mismo que no encajaba en las pautas tradicionales del político deshonesto que se ha metido en apuros por instancias de los detractores. Lo veía soltar aquellas declaraciones aplomadas sobre la naturaleza justa de su actuar, sobre su disposición a ir a la cárcel antes que ceder a los principios que le habían guiado en su decisión, que luego me empecé a decir que alguien así no encajaba en el perfil del político bandido al que estamos habituados, o del que nos hablaban el PAN y Vicente Fox por aquel entonces. 

Ya para esas alturas del episodio yo estaba completamente confundido. No es que tuviera fe en Fox, o que le creyera; jamás creí en semejante ejemplar acabado de ignorancia. Es más, confieso que a muchos de mis amigos anticipé el monumental engaño que se traía Fox desde su campaña; es que los mentirosos son muy predecibles. Pero bueno, lo que pasaba con el caso AMLO es que, para mí, las cosas que se iban sucediendo no encajaban en mi concepción prejuiciada sobre él. En su actuación no había contradicciones, no había titubeos, no había dobleces, pero sobre todo, no había hipócritas legalismos y sí más bien una voluntad congruente y hasta las últimas consecuencias con la acción que algunos, aviesamente, trataban de hacer punible. Así las cosas, ya para la víspera del evento aquel en el Congreso en que someterían a AMLO a “juicio”, por lo menos me decía a mí mismo algo como esto: 

- “Es probable que sea como todos, pero me queda claro que sí tiene tamaños y convicción en sus decisiones”. 

Lo anterior, ya de entrada, me empezaba a generar cierta simpatía hacia AMLO. Y es que debo decir que, si bien respeto con esmero y consideración a los hombres excelentes por sabiduría y eticidad, también respeto a los hombres decididos y firmes, que no cuartean ni doblan las rodillas a la hora de la verdad, y más si tienen la valentía para reconocer sus errores y asumir las consecuencias de los mismos. 

Por supuesto que no me perdí aquella comparecencia en el Congreso. Recuerdo que suspendí todas mis actividades del día para presenciar atentamente aquel evento de época y sacar conclusiones. Pero de cierto que, en esos momentos, yo no imaginaba que, en el ámbito de la política y mi postura hacia ella, mi vida estaba a punto de cambiar por completo, a un paso de dar un vuelco radical. 

Siempre he creído que en toda sociedad humana hay hombres excelentes y hombres comunes. Los hombres comunes son aquellos egoístas que se alegran con aquello de vivir conforme a las pautas y normas de los demás, así se traten de formas de conducta erradas. Los hombres comunes no saben darle un sentido auténtico a su vida y, por ende, no saben vivir bien; y lo que es más, suelen ser miserables y desconsiderados con aquello que les ha dado su bienestar personal: la comunidad. Por el contrario, los hombres excelentes son aquellos que se exigen más a sí mismos para cambiarse a sí mismos y darse una vida auténtica y, en consecuencia, feliz; pero, sobre todo, son hombres considerados con la comunidad. Y que los hombres excelentes logren o no ese extra que se proponen, es otra cosa, eso no les quita su excelencia. Aclaro también que, cuando hablo de hombres excelentes, no hablo del éxito económico ni de saber intelectual. Abundan los hombres de enorme poder material que viven como cerdos en lo que toca al sentido del deber para con los demás y la comunidad; y, asimismo, abundan los hombres sencillos y humildes, pobres en lo material, pero que gozan de una felicidad y de una sabiduría que envidiarían el más grande potentado del planeta y el más ilustre de los sabios de la historia. 

En el contexto de nuestra comunidad política, una comunidad tan devastada por las pautas de conducta deshonestas y contrarias a todo principio moral en el hacer público, ejemplos de hombre común son todos esos políticos tradicionales de los que he hablado al principio de este apunte. Y nada, ni el auto más lujoso o la más ostentosa mansión, les quita lo común. En cambio, un hombre excelente es aquel que se exige más que los demás, no para hacerse más inmoral y hacer más daño a la comunidad, sino para construirse a sí mismo como un hombre mejor y, con ello, construir una política humanista, fundada en el respeto estricto a los principios morales que la deben de regir. Y como dije, un hombre excelente en la política no demerita sus grandes virtudes por el simple hecho de que no logre concretar su proyecto. Con todo, siempre he creído que un político de excelencia, cuando es persistente, logra su cometido tarde que temprano porque, pese a todo, la razón siempre termina por imponerse. 

En este país hay un hombre común, un hombre común que es muy especial por su egocentrismo – problema sicológico muy común del hombre común -, y que se llama Carlos Salinas de Gortari. Este hombre común, que fue un presidente fraudulento común, dijo hace poco que AMLO no pasaba la prueba del ácido. No sé en realidad a qué calenturas inquisitorias y diablescas se refería este hombre común. Supongo que, tal vez, exteriorizaba sus deseos comunes. Pero, por lo que a mí respecta, él, ese hombre común, Salinas, pese a su gloria material lograda con cualidades comunes, fue quien no pasó la verdadera prueba del ácido, la que sí pasó AMLO y la que sigue pasando éste hombre a cada día: la de ser un hombre excelente en la política. Es cierto, AMLO es un hombre que se ha exigido un extra para tratar de edificar una comunidad política mexicana fundada en valores éticos, no en negocios personales ni en la depredación sobre el Estado y la riqueza nacional a costa del sufrimiento de grandes masas de miserables descamisados. 

Y eso, la excelencia política, fue precisamente lo que empecé a descubrir en AMLO durante el desarrollo de aquel famoso acto de desafuero en el Congreso. Jamás olvidaré que el desempeño de AMLO en el estrado significó, para mí, la primera eclosión de un político ético desde tiempos de Lázaro Cárdenas. Por primera vez en mucho tiempo surgía un político que tenía la plenitud ética para acusar a la clase política en pleno de su pecado depredador contra la nación, que la señalaba en su verdadera naturaleza viciosa, que la estremecía con un discurso claro, llano, hasta los cimientos de su putrefacción moral. Y lo más vergonzoso para esa clase política fue que se sumergió en un silencio abismal que obró como prueba irrefutable de la verdad en el discurso de AMLO. Si AMLO acusaba, si AMLO salía airoso de aquel recinto, éste, en cambio, con todos sus concurrentes pasmados, se hundía en el silencio que abría paso a la razón plena del que hablaba por la nación por primera vez después de muchos años. 

Los hechos a la vista, los resultados en aquella comparecencia en el Congreso, me demostraron fehacientemente lo que ya dije arriba. Cuando terminó aquella comparecencia, me dije a mí mismo: 

“Nadie que sea deshonesto o corrupto, y que tenga un mínimo de prudencia, puede darse la libertad de hablar de esta forma para definir el corazón de nuestro gran drama nacional: una clase política corrupta y avasallada a una plutocracia que parasita sobre el pueblo. Este hombre es una rareza porque me demuestra que es un hombre ético en la política. Y si es tal, puede ser que AMLO sea un político de excelencia, lo que este país necesita para despertar y recuperar su dignidad”. 

Desde entonces, esta nueva percepción sobre AMLO se fue confirmando toda vez que éste persistía en su postura general: del lado de la razón, con un claro diagnóstico de los males de la nación y sus soluciones, pero, sobre todo, incólume y firme respecto de las acciones depredadoras de sus enemigos. Todo eso terminó por darme la prueba rotunda de su honestidad y de su excelencia como político. 

Entiendo ahora que muchos intelectuales orgánicos, cuando vieron peligrar sus pequeñas y frágiles sondas prendidas a la gran ubre del Estado, se estremecieron de terror y se dieron a la tarea de categorizar y motejar a AMLO como “El mesías tropical”. Cierto, nada más cierto que esto en torno a AMLO. Y es que, en un país como el nuestro, arrasado por la voracidad de clase política, oligarquía e intelectuales orgánicos y serviles, un político excelente siempre ha de representar el hondo simbolismo de profetas y mesías en la antigua cultura hebrea: un nuevo mensaje político de hondo calado espiritual, y una renovada esperanza por la justicia; pero también un mensaje estremecedor para filisteos, clases empoderadas y sacerdotes e intelectuales del templo. Cierto, AMLO tiene un enorme poder simbólico para una buena parte del pueblo de México. Y eso no tiene nada de extraño, así operan las cosas del hombre en torno a los líderes de excelencia. 

A estas alturas, no me queda tampoco la menor duda en torno a que AMLO es el único político mexicano que está perfectamente inscrito en la voluntad que mueve al mundo hacia una nueva era, una era de renovación que va contra el quietismo y la complicidad de las clases gobernantes con el caduco neoliberalismo, conducta tan cara a los intelectuales orgánicos. Y no debe extrañarnos, pues, que los pronunciamientos de AMLO empiecen a encontrar su par en las actuales protestas populares del pueblo Europeo y de los mismos barrios obreros de los Estados Unidos. Es un nuevo mundo que está por eclosionar por todos rumbos de este atribulado planeta y de manos de la gente sencilla, como nosotros, como AMLO. 

La persecución mediática que se ha ejercido sobre AMLO desde los lamentables eventos del 2006 no hace sino patentizar de manera palmaria un hecho reiterado en todos los tiempos de la historia del hombre: un hombre de excelencia política siempre es una amenaza letal para los sistemas políticos que se baten en la descomposición moral. En eso estamos como el viejo adagio bíblico: Nada nuevo hay bajo el sol. Pero también hay que decir que esa persecución es la mejor garantía de la firmeza ética de AMLO, al menos para quienes no le conocemos personalmente y para quienes no nos chupamos el dedo. Mucho me preocuparía, en verdad, si esa miserable persecución un día cesara. Y hasta me atrevo a decir que esa misma persecución ayuda al pueblo de México en tanto nos ofrece un AMLO más acendrado en sus buenas virtudes y estrechamente constreñido a la necesidad de la excelencia, por si un día estuviera tentado a flaquear en los apremios de su manifiesto gusto por ella. 

Al contemplar cómo es que clase política y oligarcas se destruyen a sí mismos tratando de destruir a un excelente político, mucho nos dejan ver que la sabiduría no es su fuerte. Y un gigante como ellos, poco sabio, poco prudente, torpe, tiene pies de barro y está pronto a caer en cualquier momento. Quizás no en el 2012, pero tenga por cierto que caerá pronto y de manera estrepitosa. Y para entender esto como una gran verdad, basta recordar lo que ya ha comentado el propio Manlio Fabio Beltrones en sus propios términos partidistas: de llegar el PRI a la presidencia en los términos actuales, todo será un engaño más. Pero la verdad es que el PRI, por males sistémicos ineludibles, no tiene otra opción que llegar vacío al poder, engañando, y, entonces, sabemos que necesariamente habrá de acudir al suicidio político en fecha temprana. Quizás sea este su golpe final en el proceso de extinción, hecho que tendrá que suceder tarde que temprano. Y ahí están los pies de barro del gigante: el espíritu descompuesto. No por algo Mao, luego de conquistar el poder, resumía la tarea renovadora sobre la sociedad como una lucha de perder y perder y perder hasta triunfar. Y es que eso es una verdad de todos los tiempos: los tiranos, a los primeros golpes de vista, a las primeras batidas, parecen imbatibles; pero a lo largo de la lucha terminan por mostrar sus pies de barro, se desmoronan poco a poco. Eso también lo entendió Gandhi, y lo manifestó, y lo mostró. 

Mucho le debo a Fox por haberme dado la oportunidad de conocer a AMLO. Quizás tal fue el único servicio de valor que Fox hizo a la nación. Gracias a toda aquella experiencia se derrumbaron mis prejuicios en torno a AMLO, empecé a creer que venía a la existencia un político realmente honesto, y recuperé la fe en la política como instrumento con posibilidades reales para la felicidad del hombre. 

Fue así como algunos amigos y yo nos incorporamos a trabajar voluntariamente para hacer realidad aquel proyecto del 2006 en nuestra ciudad. Trabajamos a tiempos libres, sin guardar interés de acceder a AMLO, pues, en el fondo, nuestro interés era el futuro de la nación y su dignidad, el mismo sueño de AMLO. Parece que nosotros encontramos ahí, en AMLO, un punto de conexión con la gran comunidad mexicana que nos podía mover inteligentemente tras un fin común. Y fue esto ocasión para que yo sintiera por primera vez, en el corazón, el apremio de un sentido del deber para acudir a votar, y a sí lo hice; lo hice movido por el interés de que México caminara hacia un mejor futuro bajo el gobierno de un político excelente. 

Y volveré a trabajar y a votar por AMLO en este 2012. Ni duda cabe. Todo depende de él, de que no defraude a los muchos que hemos puesto nuestra esperanza en él. Y esto lo hago porque tengo la plena certeza de que el trabajo tendrá frutos al final, pues, aunque no se crea, el titán se ha quedado con las manos vacías frente a la razón, y está pronto a caer. 

Buen día. 


septiembre 19, 2011

¿Debería AMLO retirarse de los comicios?

Probable que Sicilia y Marcos llamen a no votar, mientras AMLO podría retirarse de los comicios

Pedro Echeverría V.

1. La campaña de Javier Sicilia contra la delincuencia y por la paz parece centrarse contra los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) así como contra los partidos políticos. No ha dicho nada contra los empresarios, los yanquis en el país y la alta jerarquía eclesiástica. Es probable que llame a no votar porque “la política” corrupta parece ser su enemiga principal. Marcos, el dirigente del EZLN probablemente reitere su llamado a no votar porque la política ha sido sólo un instrumento de las clases poderosas que han hecho de México un país de grandes ricos, por un lado y de más del 60 por ciento de la población en miserables, por otro. La abstención electoral en México es de aproximadamente el 60 por ciento de los electores; así que, de entrada, México ha sido gobernado por políticos y partidos que gobiernan de manera ilegítima.

2. López Obrador –el único personaje honesto y valiente que aún confía en la política electoral- también puede retirarse de los comicios presidenciales de julio de 2012 si observa que no tiene posibilidad alguna de ganar. Después del “Golpe de Estado” que sufrió en las elecciones de 2006, del silenciamiento que ha sufrido durante seis años y de la derrota que le asestaron a Encinas en el Estado de México, se vislumbra que todo está totalmente preparado para destruirlo; mucho más cuando Ebrard –que sólo debe renunciar su precandidatura en apoyo a AMLO- insiste en ser candidato del PRD con el apoyo de Calderón. Si en enero de 2012 todas las maniobras y las encuestas lo colocan en segundo lugar o tercero, debe perder cualquier esperanza electoral y buscar otro camino. No se puede estar jugando con el electorado, menos con el pueblo.

3. Después de las tres candidaturas de Cárdenas y dos de AMLO no se puede repetir aquella experiencia del pobre y locuaz don Nicolás Zúñiga y Miranda que fue el eterno candidato de la burla de los porfiristas. Por eso López Obrador debe poseer un “Plan B” para ponerlo en práctica en caso de no estar completamente seguro de ganar. Si resulta candidato del PRD, además de Morena, PT y Convergencia (o como se llame) menos mal, pero si Ebrard es designado, ya puede desde entonces aplicar medidas parecidas a las que llevó en práctica Madero en 1910. Si AMLO es derrotado y se dedica a lloriquear como durante casi un siglo lo ha hecho la llamada izquierda en el sentido de que “nos hicieron trampas”, “dilapidaron presupuesto”, “intervinieron los narcos”, “otra vez nos despojaron”, no tendría vergüenza y debería ser arrojado al basurero.

4. López Obrador debe obtener la Presidencia para experimentar lo que puede hacer a pesar de estar amarrada por la clase política, la empresarial y los agentes yanquis que llenan la embajada, consulados y demás instituciones; tener 10 diputados y cinco senadores más, es una simple bobería oportunista, dado que está demostrado hasta la saciedad que sólo sirven para hacer el ridículo, cobrar sus despampanantes salarios y gozar de mil privilegios personales más. Los socialdemócratas Miterrand, Allende, Lula, Ollanta, fueron candidatos presidenciales varias veces en sus países, pero no se puede decir que al llegar a la Presidencia la hayan cimentado en beneficio de los trabajadores. Tanto en Francia, como en Chile, Brasil y Perú, el capitalismo sigue tan fuerte que pareciera que fue engrasado y renovado. ¿Se tocó al capitalismo en el DF?

5. Nunca he llamado a votar, ni he votado, tampoco he llamado al voto nulo o a no votar; simplemente no me interesa porque pienso que el voto ha sido siempre, es decir, desde que existe, el instrumento más seguro para dar continuidad al poder de la burguesía. Estoy observando con mucha preocupación lo sucedido en Venezuela gobernada por Chávez, el campeón del antiimperialismo; veo con preocupación lo que sucede en Bolivia, el primer presidente indio de izquierda; conozco lo que ha sucedido en Ecuador con los cambios hacia la derecha de Correa. Si en Cuba, donde en 1959 los revolucionarios fidelistas tomaron el gobierno y el poder usando la vía armada sin poder construir el socialismo, mucho menos donde los procesos electorales y los gobiernos están totalmente supeditados a leyes y normas capitalista que impiden cualquier cambio.

6. Por eso es muy elemental, y hasta oportunistas, llamar simplemente a votar porque esa acción sólo ha servido a los intereses del capital. O, ¿existe acaso un ejemplo que no fuera hablar y hablar sin que nadie haga caso, que demuestre lo contrario? Pero también llamar simplemente a no votar o votar nulo, si no se proponen acciones concretas, reales alternativas que hagan que las masas cambien de pensamiento. Este problema debería ser motivo de análisis profundo y honesto. Si antes de los años noventa ante el monopolio priísta no existía motivo alguno para votar; hoy ante el monopolio de la clase política y empresarial, mucho menos. Ahora ya no se trata de un partido, sino de toda una clase social poderosísima que controla y domina todo. La alternativa real es la lucha de masas, las batallas en las calles, las caravanas; pero aún resultan difíciles.

7. La “Otra Campaña” le funcionó a medias a Marcos porque hizo crecer su movimiento en varios estados de la República, pero su limitación fue evidente en otras entidades donde decreció o desapareció el zapatismo; sin embargo perjudicó en parte a López Obrador que estaba en su momento y que fue despojado. Si la socialdemocracia y la izquierda quieren lograr algunos avances importantes frente a la clase política y empresarial, tienen la obligación de encontrarse para analizar y discutir la problemática. ¿Cómo romper el bloque hegemónico: clase política, clase empresarial, PRI, PAN, imperio y alto clero para instaurar espacios amplios para el desarrollo de la política social, de izquierda y antimperialista? Ya estoy hasta la madre de lloriqueos, pretextos y penosas versiones para justificar o explicar derrotas por miedo a batallar en serio.

http://pedroecheverriav.wordpress.com
pedroe@cablered.net.mx


marzo 01, 2011

AMLO: Revisaremos concesiones de radio y televisión

AMLO, por revisar toda concesión en radio y tv

De ganar en 2012 habrá apertura, mas no monopolios: López Obrador

Enrique Méndez

Periódico La Jornada

Martes 1º de marzo de 2011, p. 7

Andrés Manuel López Obrador anticipó que, de ganar las elecciones en 2012, su eventual gobierno revisará “todas las concesiones” de explotación del espectro radioeléctrico y de fibra óptica, “pero no vamos a expropiar, no va a haber persecución, porque lo que queremos es que haya competencia. Que si (Carlos) Slim quiere, pueda tener un canal” de televisión.

Reunido con empresarios, quienes le preguntaron cuál sería su estilo de gobernar y cómo actuaría respecto de los concesionarios de radio y televisión, así como con las empresas de generación de energía eléctrica, López Obrador amplió: “Que Slim tenga un canal, pero como cualquiera de ustedes. Y que si (Emilio) Azcárraga o (Ricardo) Salinas se quieren meter al negocio de la telefonía, que entren. Es decir, abrir todo lo que se pueda, y no a los monopolios”.

Expuso que en un gobierno democrático tendrían que revisarse “muchas cosas, porque al paso que van, ya no habrá instrumentos del Estado. Revisar todas las concesiones; tampoco podemos engañar y vale más decirle a la gente lo que es. Por ejemplo, cómo están las concesiones a empresas privadas en la industria eléctrica, que están vigentes hasta 2041”.

Confianza en el contribuyente

A la pregunta sobre cómo haría para que los empresarios cumplan y paguen impuestos, “y no vuelvan a decir que es usted un peligro para México”, como ocurrió en 2006, López Obrador explicó que si bien el 20 de marzo presentará en el Auditorio Nacional su nuevo proyecto alternativo de nación, se simplificaría la tributación a partir de la premisa de la confianza en el contribuyente.

Esto es, detalló, que anualmente las personas físicas y morales presenten su declaración reportando sus ingresos y, con base en las leyes impositivas, paguen sus contribuciones respectivas. “Que se le dé al ciudadano el beneficio de la duda, que no se le considere como delincuente en potencia. Se haría un llamado a que todos hagamos lo que nos corresponde, y con una fiscalización con sorteo. Eso sí, al que cometa fraude, la aplicación estricta de la ley sin contemplación”, afirmó.

Durante la reunión, Fernando Turner, de la Asociación Nacional de Empresarios Independientes, y empresario de autopartes, advirtió que el país requiere de una salida ordenada para evitar un futuro caótico de inseguridad creciente y decadencia más acelerada. Leer más en La Jornada

septiembre 20, 2010

Video: AMLO descubre estrategia de Televisa


A formar comités en preparatorias y univeridades públicas: AMLO



A formar comités del movimiento por el cambio en preparatorias y universidades públicas, pide López Obrador a jóvenes

México, Distrito Federal
Sábado 18 de septiembre de 2010


* También les solicita participar en los trabajos de enriquecimiento del Proyecto Alternativo de Nación 2012

*Reitera su compromiso de generar fuentes de empleo y espacios para todos los jóvenes en las escuelas públicas


Andrés Manuel López Obrador llamó a los jóvenes del país a erigirse como protagonistas del cambio, a través de la formación de comités del Gobierno Legítimo de México en escuelas preparatorias y universidades públicas, así como aportar ideas al Proyecto Alternativo de Nación.

También los convocó a participar en la jornada para convencer a más ciudadanos sobre la necesidad de una transformación de la vida pública de México y sus instituciones, “porque –aclaró— no se puede enfrentar a la mafia que domina en el país, si el pueblo no está organizado”.

Durante su participación en un encuentro nacional de jóvenes de distintos centros de educación superior de nuestro territorio, que organizó la Red Nacional de Jóvenes con Andrés Manuel López Obrador, destacó la importancia de mantener la lucha hasta alcanzar una auténtica renovación de México.

Al subrayar que el cambio tendrá que darse de abajo hacia arriba, por considerar que no lo impulsarán ni el PRI ni el PAN, expresó que podrán concretarse los cambios que requiere el país, si cada mexicano que participa en el movimiento que encabeza logra convencer a cinco ciudadanos más.
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Por ejemplo, explicó, con el respaldo del pueblo será posible que las 400 grandes empresas y bancos paguen impuestos e iniciar el proceso de democratización de los medios de comunicación.

Acompañado por jóvenes que plantearon de viva voz sus inquietudes, entre ellas el acceso a una fuente de empleo y una justa remuneración, así como garantizar el derecho a la alimentación y el impulso al deporte, manifestó que una oligarquía mantiene sometido al pueblo.

Luego preguntó: ¿Cómo domina el grupo de los 30 potentados? Mediante los medios de comunicación, en particular la televisión, porque son dueños de la mayoría de las televisoras, estaciones de radio y periódicos más influentes del país.

Es una especie de teledictadura, abundó, si se considera que el 80 por ciento de la población nacional se informa a través de la pantalla chica.

A manera de ejemplo, mencionó el caso de la transmisión de los festejos con motivo del Bicentenario de la Independencia Nacional. Al gobierno del presidente espurio Felipe Calderón no le interesó el número de asistentes al Zócalo capitalino, que sólo se utilizó como parte de la escenografía, pues el evento se difundió por medio de la televisión, estimó.

De esta forma, cada vez se confirma la decisión del gobierno usurpador de dominar por medio de la televisión y de esa forma imponer al próximo presidente de México, agregó.

Al afirmar que sí se puede sacar adelante al país con la participación de millones de mujeres y de hombres libres y conscientes, López Obrador refrendó a los jóvenes su compromiso de generar fuentes de empleo y garantizar el acceso a la educación media superior y superior.

Y dejó en claro que gran parte de la ola de inseguridad y violencia tiene su origen en la cancelación de oportunidades de trabajo y de estudio para los jóvenes, así como en la crisis económica, política, social y de valores.

Desde hace tres décadas –recordó— se impuso un modelo económica que sólo favorece a un grupo, a una minoría rapaz, que no está dispuesta a perder privilegios y que está enferma de codicia, porque su interés se concentra en acumular más dinero.

Para este grupo opresor, el dinero es su verdadero dios, como decía Miguel Hidalgo y Costilla. Por ello el país ocupa el número 143 entre las 152 economías mundiales y el último sitio a nivel de América Latina, destacó al subrayar que México se convirtió en la primera entidad exportadora de mano de obra.

El presidente legítimo de los mexicanos también mencionó que durante la gestión salinista se modificó el artículo tercero constitucional para limitar la educación obligatoria y gratuita al nivel básico, es decir preescolar, primaria y secundaria.

En consecuencia, continuó, la educación media superior y superior quedó a merced del mercado, “con la idea de que solo estudiara aquel joven que tuviese dinero para pagar sus estudios”.

Por su parte, los jóvenes le informaron que México tiene un gravísimo rezago en materia educativa en sus niveles medio superior, superior y posgrado, que es fruto del rechazo en universidades públicas, so pretexto de la falta de espacios.

agosto 07, 2010

AMLO y el 2012

López Obrador y las elecciones presidenciales de 2012

Miguel Ángel Ferrer
Rebelión


La multitudinaria concentración del domingo 25 de julio en el Zócalo de la ciudad de México confirmó lo que todo el mundo sabía, pero que no todo el mundo estaba dispuesto a reconocer: la enorme y actual fuerza social y política del movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador. De nada sirvieron los esfuerzos de tres años del gobierno panista en los medios de comunicación afines por borrar o disminuir la indiscutible fuerza política del tabasqueño y de su movimiento de resistencia a los actos del poder usurpado en 2006.

Pero López Obrador sabe perfectamente que encabezar un enorme movimiento popular y obtener la mayoría de los votos en una elección presidencial no bastan para llegar a la Presidencia de la República. Así ocurrió en 2006. Es lógico, en consecuencia, que AMLO tenga claro que de nada sirve ganar la Presidencia en las urnas si la fuerza de su movimiento es incapaz de impedir un nuevo fraude electoral.

Aquí está la clave del asunto. El sistema electoral está corrompido. Y las muestras más evidentes son el Instituto Federal Electoral (IFE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Ambas instituciones están en manos de personeros del régimen pripanista. Y la tarea básica de ambas consiste en cerrarle el paso a cualquier opción partidaria que ponga en peligro ese sistema autocrático.

Dicho en términos tradicionales, el sistema electoral está dominado por la derecha y por la extrema derecha. ¿Cómo pensar entonces en la posibilidad de que sólo a fuerza de sufragios llegue al poder una organización representativa de la izquierda, aunque se trate de una izquierda puramente electoral y sin asomo de radicalismos, como, en este caso, la que encabeza López Obrador?
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Ahora, como desde su creación, la autoridad electoral y el tribunal en la materia son instrumentos institucionales para perpetuar el estado de cosas. Normalmente ambas corruptas instituciones no necesitan recurrir al desprestigiante recurso del fraude electoral. El dinero, del Estado y de la oligarquía, va pavimentando poco a poco el camino para la imposición de un personaje que garantice que nada habrá de cambiar.

A veces, sin embargo, cual aconteció en 1988, con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, y en 2006, con López Obrador, los métodos tradicionalmente eficaces son desbordados por la insurrección electoral ciudadana. Y es necesario entonces torcer la voluntad expresada en las urnas y declarar vencedor a quien, derrotado, sea garantía de la continuidad autocrática.

Todo esto lo sabe bien López Obrador. Así como lo saben sus millones de seguidores en todo el país. Y saben igualmente que hace falta algo más que votos para llegar a Los Pinos. Pero ¿qué es ese “algo más”? Ese “algo más” que faltó en 1988 y en 2006. Un “algo más”, desde luego, pacífico y constitucional. Algo así, digamos, como la movilización social y popular que le permitió a Evo Morales llegar a la Presidencia de Bolivia. Un “algo más” parecido a la movilización ciudadana que posibilitó en Argentina la caída del gobierno neoliberal, entreguista y caótico de Fernando de la Rúa.

Poner en juego ese “algo más” semejante al de los casos boliviano y argentino es, sin duda, muy difícil. En los dos países sudamericanos fue posible ese “algo más” por la extensa e intensa organización ciudadana en pro de un gobierno popular y nacionalista, y también y acaso principalmente, por el evidente deterioro de los regímenes finalmente derribados.

A dos años del 2012, nadie puede garantizar que en México se creen una organización y una movilización ciudadanas capaces de la hazaña. Pero no hay duda de que el segundo elemento de la ecuación está presente, puesto que es innegable el creciente deterioro del régimen oligárquico que tiene a México sumido en el caos.

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agosto 01, 2010

El frentazo

El frentazo

Luis Javier Garrido

El grupo ultraderechista que pretende estar gobernando México y que ha creído que le va a ser posible imponer a uno de los suyos en la silla presidencial en 2012 ha cometido en sus cálculos un error: se le han olvidado los mexicanos.

1. La pretensión de Felipe Calderón y de su grupo, fortalecida tras los comicios de este año, de creer que pueden ellos de manera unilateral imponerle otro presidente de ultraderecha al país si consiguen tan sólo frenar a Enrique Peña Nieto, el probable abanderado del PRI, y que hicieron evidente desde hace algunos meses, lo que generó una división al interior de la mafia en el poder y suscitó un resquebrajamiento de la alianza PAN-PRI, se ha dado un frentazo con el acto del lopezobradorismo del domingo pasado, que le recuerda que no puede ya seguir yendo contra el pueblo ni contra los intereses de la nación.


2. La asamblea del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, de la Soberanía Nacional y de la Economía Popular, que llenó con cientos de miles de mexicanos la Plaza de la Constitución el domingo 25 de julio, y que fue la expresión de la formidable fuerza social de oposición al gobierno ilegítimo de Felipe Calderón, que se ha consolidado en el país tras el fraude electoral de 2006, es un acontecimiento de la mayor importancia en la vida política de México, y no es de sorprender que haya generado una reacción en los medios orquestada desde Los Pinos que anuncia lo que el gobierno pretende sea la campaña de 2012, al menos por dos razones.


3. La primera es que en medio de la gravísima crisis económica, social y política a la que ha llevado al país, el gobierno espurio se ufanaba ante la derecha de no tener una oposición electoral real por la cooptación que ha hecho del grupo de Jesús Ortega, que se ha apoderado del PRD, lo que parecía reducir la sucesión presidencial a un acuerdo cupular del PAN y El Yunque con el PRI y arbitrado por Salinas en vistas a mantener a la misma mafia en el poder, pero el hecho de que una verdadera fuerza social de oposición, a la que panistas y priístas habían venido desdeñando, se manifiesta con vigor decidida a participar en las elecciones constitucionales de 2012 impulsando la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, le quiebra su sueño celestial. Y la segunda, tan importante como la anterior, es que ese movimiento está presentando a los mexicanos una propuesta nacional, que es algo que no puede tener el actual grupo gobernante.

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4. El proyecto alternativo de nación, cuyos lineamientos esenciales fueron dados a conocer en este acto, y que va a ser el fundamento de la campaña de 2012, constituye sin lugar a dudas un signo de modernidad en México, de la única modernidad posible que es la que debe sustentarse en la razón y en el derecho, principios que han menospreciado Calderón y sus amigos, y por eso su anuncio les ha encolerizado, como se ve en las columnas de las plumas oficialistas. Los integrantes de este grupo mafioso se han mantenido en el gobierno de manera ilegal e ilegítima, sin tener una propuesta nacional porque no pueden tenerla: sólo actúan en función de los intereses sectarios a los que sirven, que son los de unos cuantos empresarios nacionales y grupos trasnacionales, y los suyos propios, lo que les está permitiendo un enriquecimiento sin límites a costa del país, y por eso se escudan en los programitas neoliberales y en los documentos de los organismos financieros internacionales.


5. La vía electoral está abierta en México, como a menudo se les olvida, porque las luchas sociales y políticas del pueblo mexicano la han venido impulsando desde 1910, aunque desde entonces jamás hayamos vivido en democracia ni tenido elecciones democráticas, y sería muy grave que esta mafia en el poder pretendiera hacerla inviable una vez más en 2012 para seguir usufructuando el poder político en beneficio propio, como lo evidencia al persistir en llevar adelante su campaña negra.


6. La responsabilidad que tienen los miembros del grupo mafioso en el poder ante el 2012 es descomunal, pues han hundido al país en la miseria, la violencia y la corrupción como nunca antes en nuestra historia, y sería inadmisible para millones de mexicanos que pretendieran oponerse a un debate abierto de las ideas y continuar violentando la voluntad nacional con el propósito de seguir haciendo prevalecer sus intereses. La persistencia que muestran sus integrantes en seguir adelante con su campaña negra en los medios, en particular en el duopolio televisivo, y sobre todo las maquinaciones y marrullerías que ya anuncian, son el anuncio de que muchos de ellos se hallan dispuestos a una imposición violenta, lo que millones de mexicanos están dispuestos a rechazar.


7. La tentativa del gobierno de facto de hacer entrar al IFE al escenario político para frenar al movimiento popular con el pretexto de que aún no se abre la campaña electoral es, por lo mismo, absurda, en particular porque la impulsa un gobierno instaurado por medio del fraude y porque lo hace unos días después de que el Consejo General del instituto no tuvo más remedio que reconocer que Calderón intervino ilegalmente en las pasadas elecciones constitucionales locales emitiendo un mensaje de abierto partidarismo panista. El escenario de 2012 se ha adelantado por el desastre que ha sido la administración de facto de Calderón y porque además él mismo está torpemente maniobrando en función de esa sucesión y actuando ilegal e impunemente en función de ella.


8. El fallo del IFE de la semana pasada fue seguido de un debate en el propio instituto, entre los integrantes de la Comisión Permanente y en la prensa sobre la impunidad que en la materia tiene en México el Ejecutivo, que sólo puede ser sometido a juicio político y procesado por traición a la patria y por delitos graves del orden común conforme al 108 constitucional, cuando en la Constitución de 1857 podía serlo además por violar las libertades electorales del pueblo. Y en este proceso de 2012 Calderón –o quien se halle entonces en la silla presidencial– debe ser sometido a un escrutinio popular sin parangón.


9. El acto del domingo constituyó además un frentazo para el grupo de Los Chuchos, que se ha adueñado del PRD con la pretensión de erigirse en la representación electoral de la izquierda, para lo que se hallan inmersos, en connivencia con el gobierno, en sacar adelante una campaña de nuevo empadronamiento del PRD, con la que pretenden dejar afuera de ese partido a los que no son sus incondicionales.


10. La vía electoral estará abierta en 2012 si el pueblo lo quiere, y esto supone en México que debe hacer valer su voluntad: antes, durante y después de los comicios.