mensaje-db






Ante el cerco informativo, cada uno de nosotros será un medio de información. Ante el engaño y la manipulación nos haremos cargo de abrirle paso a la verdad.






Mostrando las entradas con la etiqueta 2011. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 2011. Mostrar todas las entradas

junio 06, 2011

Discurso AMLO (junio 5, 2011)

Llama López Obrador a salvar a México

México, Distrito Federal
Domingo 05 de junio de 2011


* Discurso de Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, en la asamblea informativa del Movimiento Regeneración Nacional en el Zócalo de la ciudad de México

Amigas y amigos:

Muchas gracias por su presencia en esta asamblea nacional. Muchas gracias por lo que hacen a favor de este movimiento y de la causa que enarbolamos.

Muchos de ustedes vienen de pueblos, de ejidos, de municipios y de estados distantes y están aquí los de Quintana y de Yucatán, que salieron desde el viernes, lo mismo los de Baja California, Sonora y Chihuahua.

Hay una representación de todo México. Están representados todos los estados, desde luego hay ciudadanos, mujeres y hombres libres y conscientes de la capital de nuestra República.

Muchas gracias de todo corazón, porque sin ustedes no haríamos muchos, ustedes son el alma de este movimiento.

Como lo decía muy bien ese gran presidente, el mejor que ha habido en la historia del país, Benito Juárez: con el pueblo todo, sin el pueblo, nada.

Muchas gracias a todas y a todos.

Aquí mismo, en el Zócalo, hace cerca de cinco años, tomamos entre todos y todas la decisión de seguir luchando hasta lograr la transformación del país. Si después del fraude nos hubiésemos retirado o, peor aún, si hubiésemos transado con la mafia del poder, hoy no existiría este movimiento que es la única esperanza para millones de mexicanos, sobre todo, para los más desamparados y pobres de México.

También supimos asimilar una de las lecciones que nos dejó la elección del 2006: la necesidad imprescindible de organizarnos para lograr un cambio verdadero. Nos robaron la Presidencia de la República porque la mafia del poder no quiere ningún cambio en beneficio del pueblo, pero se les facilitó porque se valieron de que nos faltaba organización.

Por eso llevamos más de cuatro años trabajando intensamente en la organización del pueblo. Los resultados están a la vista. Actualmente tenemos comités del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) en todos los municipios; y nos hemos propuesto contar con un comité en cada una de las 65 mil secciones electorales del país.

Hasta ahora, llevamos 31 mil, el 48 por ciento, y para diciembre de este año, cubriremos todo el territorio nacional. Por cierto, ya tenemos comités de nuestro movimiento en ciudades de Estados Unidos, y aprovecho para pedirles que inviten a familiares o amigos migrantes, porque el domingo próximo, a las 11 horas, vamos a llevar a cabo una asamblea con nuestros paisanos en la plaza pública, frente a la Alcaldía de Los Ángeles, California.

Así mismo, hemos echado a andar un plan sencillo, pero eficaz y trascendente. Estamos llamando a ciudadanos que simpatizan con nuestro movimiento a que participen como protagonistas del cambio verdadero. Se trata de que cada mujer, cada hombre consciente, se apersone y convenza, entre familiares, amigos, compañeras y compañeros de trabajo, a cinco ciudadanos más. Informo a ustedes que ya se han inscrito un millón 300 mil ciudadanos como protagonistas del cambio verdadero, a finales de este año, serán 4 millones, y si cada uno cumple con su compromiso de convencer a cinco, tendremos el respaldo de 20 millones de ciudadanos. De esta forma, haciendo cada quien lo que nos corresponde y, de manera pacífica, sin violencia, con la participación organizada del pueblo, vamos a lograr que se inicie, en el 2012, una nueva etapa en la historia de México.

Aquí quiero señalar que hablamos de protagonistas, no de promotores, porque el objetivo de este movimiento va más allá de las elecciones. No se trata únicamente de llegar a los cargos públicos, aunque sea el cargo público más importante de la República. Eso tiene que quedar muy claro. No es el quítate tú, porque quiero yo. No es la lucha del poder por el poder. El objetivo superior es la transformación del país.
→→Sigue leyendo


Para que se entienda mejor y todos sepamos de qué se trata, pensemos que sólo ha habido tres transformaciones en la historia de nuestro país: la Independencia, ese movimiento encabezado por dos curas extraordinarios y rebeldes, que no sólo lucharon por la Independencia de México, sino sobre todo, por la justicia. Suele olvidarse que Hidalgo fue el primero que proclamó la abolición de la esclavitud y no podemos olvidar también que Morelos, en su célebre documento Los Sentimientos a la Nación decía: Que se modere la indigencia y la opulencia, es decir que haya igualdad. Decía Morelos: Que se eleve el salario del peón y que se eduque al hijo del campesino igual que al hijo del más rico hacendado. Y decía Morelos: Que haya tribunales que protejan al débil de los abusos que cometa el fuerte.

Esa fue una transformación. La segunda fue la que encabezó el presidente Juárez con los liberales, porque entonces, como ahora, los conservadores no querían los cambios, y también –como siempre lo hacen—cuando ya se sentían vencidos, acudieron al extranjero a traer a un príncipe para dominar nuestro país.

Nada más que Juárez y sus ministros eras hombres que parecían gigantes, que se mantuvieron con firmeza, nunca perdieron la fe en la causa que defendían y así, resistiendo y resistiendo, se logró echar de nuestra Patria a los invasores, se logró restaurar nuestra República y la segunda Independencia de México.

La tercera transformación, no lo olvidemos nunca, fue la Revolución de 1910, porque Porfirio Díaz llevaba 34 años en el poder, había instaurado una dictadura, había esclavitud, maltrato y explotación a los trabajadores. Eran los hacendados los que mangoneaban en nuestro país. Por eso surgió ese movimiento, primero impulsado por los hermanos Flores Magón y por otros dirigentes sociales.

Luego ese movimiento fue encabezado por un hombre bueno, un auténtico demócrata, apóstol de la democracia, Francisco I. Madero. Ese movimiento también fue respaldado por dos dirigentes sociales extraordinarios: Francisco Villa y Emiliano Zapata.

Y en la post revolución, uno da respuesta a las demandas del pueblo, porque llegó a la Presidencia el general Lázaro Cárdenas del Río, que entregó la tierra a los campesinos, protegió a los obreros y recuperó el petróleo que estaba en manos de extranjeros, para beneficio de los mexicanos.

Tres grandes transformaciones ha habido en la historia de nuestro país: Independencia, Reforma y la Revolución, y nosotros queremos llevar a cabo la cuarta transformación de la vida pública de México.

Apostamos a la transformación del país porque no vemos otra salida. La crisis actual demanda de cambios profundos. Nada bueno debe esperarse si continúa el actual régimen. Tenemos claro que el principal problema de México es el predominio de una mafia del poder y que a ello se debe la decadencia y la tragedia nacional.

Los grandes y graves problemas nacionales se han originado o agravado porque un grupo se ha venido apropiando de los bienes del pueblo y ha confiscado todos los poderes. La concentración desmedida de dinero y poder en unas cuantas manos ha cancelado el futuro de millones de mexicanos. Y este desequilibrio de pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco, produjo la ruptura del pacto social y el actual estallido de inconformidad, odio y resentimiento que padecemos.

Por eso, no queda más que derrotar a la oligarquía por la vía pacífica y electoral, para establecer en México una auténtica democracia, un gobierno del pueblo y para el pueblo, que distribuya con justicia las riquezas de la nación y haga posible el bienestar, la tranquilidad y la felicidad del pueblo.

Se trata de construir un nuevo pacto social. Y a eso, precisamente, convocamos a todos los mexicanos. En este movimiento participan y hay cabida para indígenas, campesinos, obreros, trabajadores independientes, maestros, profesionistas, deportistas, artesanos, artistas, intelectuales, jóvenes, empresarios, comerciantes; mujeres y hombres de todas las corrientes del pensamiento, creyentes y no creyentes, mexicanos todos de buena voluntad, para lograr la hazaña de salvar a México.

Proponemos, también, que esta unidad, en la diversidad, se pueda dar teniendo como eje un proyecto alternativo de nación. Estamos abiertos a que se analice, se enriquezca el que ya hemos presentado, que es fruto del trabajo de un grupo de especialistas e intelectuales, elaborado luego de que se recogieron los sentimientos de la gente en una amplia consulta nacional.

En esencia, lo que se plantea es un cambio en la política económica. Proponemos, en particular, que se impulsen actividades productivas y se generen empleos; que se rescate al campo del abandono en que se encuentra y lograr la soberanía alimentaria, que se apoye a las pequeñas y medianas empresas que son las que más mano de obra ocupan; que se impulse la industria de la construcción para reactivar pronto la economía, construir la infraestructura y las obras que hacen falta y generar empleos; que se maneje de manera integral el sector energético y se utilice como palanca de desarrollo, que se deje de vender petróleo crudo para procesar en nuestro país la materia prima mediante la construcción de cinco grandes refinerías, que se deje de comprar la energía eléctrica a las empresas extranjeras y operen a toda su capacidad las plantas de energía eléctrica del sector público, y que todo esto se traduzca en ofrecer a consumidores y pequeños empresarios precios más bajos de gasolinas, diesel, gas y energía eléctrica; que México sea realmente un país libre y soberano; que se terminen con las prácticas monopólicas, que haya competencia y se eviten los precios exagerados en bienes y servicios; que se termine con los privilegios fiscales, que se cumpla con la Constitución y pague más el que tiene más; que se cobren impuestos a las operaciones de la Bolsa de Valores y a las empresas mineras; que se limpie al gobierno de corrupción; que se acabe con la impunidad y se combata con energía a la delincuencia de cuello blanco, que se instaure la austeridad republicana con la reducción a la mitad de los salarios de los altos funcionarios públicos, eliminando las pensiones de los ex presidentes, los gastos médicos, las cajas de ahorro, el uso de aviones, helicópteros y demás prebendas de la alta burocracia; que se democraticen los medios de comunicación; que haya libertad en los sindicatos y se garantice el voto secreto en la elección de dirigentes; que se elija democráticamente a los ministros de la Corte; que el presupuesto, en vez de ser un botín al servicio de una minoría, se destine a impulsar el desarrollo y el bienestar del pueblo; que se eleve el salario mínimo a cuando menos el doble; que se dé preferencia a los pobres, que se garantice a los jóvenes el derecho a la educación, que haya atención médica y medicamentos gratuitos para quienes no cuentan con seguridad social y pensión para todos los adultos mayores y para los discapacitados del país; que se enfrente el problema de la inseguridad pública, creando un ambiente de progreso y bienestar, con oportunidades para todos y garantizando empleo a los jóvenes que han sido orillados a tomar el camino de las conductas antisociales; que se acabe con el contubernio entre autoridades y delincuencia organizada; que los encargados de seguridad pública y la procuración de justicia sean ciudadanos de inobjetable honestidad y se mejoren los sueldos y las prestaciones en todas las corporaciones policiacas, que gradualmente se retire el ejército de las calles; que se respeten los derechos humanos; que desaparezca la obsesión de querer enfrentar la violencia con la violencia, que se establezca el principio de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia; que se proteja la naturaleza y el medio ambiente, y que se impulse la creación de una nueva corriente de pensamiento, que fortalezca valores culturales, morales y espirituales.

De modo que sí sabemos lo que se tiene que hacer para lograr el renacimiento de México, pero lo primero es terminar con el predominio del pequeño grupo de potentados que actúan como amos y señores de México. Recordemos que la dictadura porfirista fue definida por Turner, en su libro México Bárbaro, como el régimen unipersonal más perfecto que existía en el mundo; posteriormente, Mario Vargas Llosa, definió al PRI como la dictadura perfecta y ahora lo que nos oprime e impide salir adelante, es una dictadura encubierta que ha montado una república aparente, simulada, falsa, que tiene secuestradas las instituciones, que es dueña de los medios de comunicación más influyentes del país, con lo cual ha podido hipnotizar a muchos para llevar a cabo, con relativa facilidad, el saqueo más grande que se haya registrado en la historia del país.

También es necesario reiterar que este grupo mantiene bajo su dominio al PRI y del PAN, y utiliza a un partido o a otro de acuerdo a lo que le conviene. Por ejemplo, ahora que ya no les funciona el PAN ni Calderón, están sembrando la falacia de que los problemas del país se van resolver con el regreso del PRI y con el supuesto triunfo de Peña Nieto en el 2012.

¿Ustedes creen que vamos a salir adelante, que el país va a salir del atolladero en que se encuentra, nuestro pueblo va a salir de la pobreza y de la marginación y de este ambiente de violencia e inseguridad, si regresa el PRI a la Presidencia de la República?

(La gente dice: No)

Ustedes, ya lo sabía cómo iban a responder, dicen no, porque ustedes son la vanguardia, son los más avispados del país, pero siendo objetivos, ya están cayendo en esta trampa muchos mexicanos.

Los de la mafia del poder son voraces, pero no son tontos. Hay que reconocer que ya mucha gente se está tragando ese plato de mentiras. Por eso tenemos que orientar y hacer conciencia, repetir y repetir que el PRI y el PAN son lo mismo, porque esa es la verdad, los dejan que se peleen cuando se trata de elecciones municipales o estatales, pero cuando está de por medio el mantener el régimen de corrupción y privilegios, siempre los ponen de acuerdo.

Como parte de la operación de recambio que ya echaron a andar los que verdaderamente mandan y deciden en el país, a través de sus conductores de radio y televisión, han puesto de moda echarle la culpa de todo al PAN y a Calderón, al que ya, por anticipado, han convertido en chivo expiatorio. Quieren que olvidemos que la actual crisis se gestó cuando el PRI estaba en su apogeo, fundamentalmente cuando Salinas entregó a sus allegados empresas públicas, bancos y reservas mineras de la nación. En ese sexenio se creó la actual oligarquía y, en estricto sentido, esa política de pillaje se mantuvo con Zedillo, Fox y hasta la fecha.

Para comprobar que esta mafia domina las instituciones y ha legalizado el atraco mediante el control del Poder Legislativo. Veamos cómo en los últimos años, los diputados del PRI y del PAN, que se hacen llamar representantes populares, han reformado la Constitución y las leyes para el lucro de unos cuantos y en detrimento de la mayoría del pueblo y de la nación.

En mayo—recordemos— de 1989, al inicio del gobierno de Carlos Salinas, el PRI y el PAN, aprobaron el Plan Nacional de Desarrollo (1989-1994) que permitió la venta de las empresas públicas al sector privado. Sólo en ese sexenio, se entregaron 250 grandes empresas paraestatales. Se remató Telmex, Mexicana de Aviación, Televisión Azteca, Siderúrgica Lázaro Cárdenas, Altos Hornos de México, Astilleros Unidos de Veracruz, ingenios azucareros, fábricas de tractores, automóviles y motores, de cemento, tubería, maquinaria, entre muchas otras.

El 27 de junio de 1990, el PRI y el PAN, reformaron el Artículo 28 Constitucional para entregar 18 bancos que eran propiedad de la nación. Un dato: casi todas las empresas y los bancos, quedaron en manos de gente cercana a Salinas, que ahora aparecen en la lista de los hombres más ricos del mundo y forman parte del grupo dominante en el país.

El 6 de enero de 1992, el PRI y el PAN, modificaron el Artículo 27 Constitucional para promover la venta de tierras ejidales. Al mismo tiempo, se dejó de fomentar al sector agropecuario y se abandonó el campo.

El 6 de mayo de 1992, el PRI y el PAN, cambiaron la Ley Minera para entregar concesiones para la explotación del oro, la plata y el cobre, a particulares hasta por 50 años; se eliminaron los límites de la superficie que podría ser concesionada, se derogó el impuesto a la extracción de minerales y se dio lugar a la privatización de unidades y plantas mineras del sector paraestatal, como fue el caso de la mina de Cananea.

Además, en ese sexenio se entregaron 6 millones 600 mil hectáreas de reservas mineras nacionales, básicamente, a tres consorcios del país: Peñoles, Grupo México y Carso.

Y esta misma política ha continuado hasta la fecha. En todo este periodo, esto es importante subrayarlo, en 20 años se han concesionado, según un nuevo dato, 52 millones de hectáreas, es decir, 27 por ciento del territorio de nuestro país. Ni durante el porfiriato se había llevado a cabo semejante enajenación de suelo patrio.

El 22 de diciembre de 1992, el PRI y el PAN, aprobaron la reforma a una ley secundaria que, violando la Constitución, ha permitido a empresas extranjeras generar energía eléctrica a empresas privadas, fundamentalmente extranjeras, que hoy venden a la Comisión Federal de Electricidad casi el 50 por ciento de la energía eléctrica que se consume en el país, a precios elevadísimos, al mismo tiempo que se mantienen paradas o subutilizadas las plantas del sector público.

Para ello, cada año, las empresas privadas extranjeras reciben 80 mil millones de pesos del presupuesto público. No podemos olvidar que por esta política de privatización, que es sin duda es sinónimo de corrupción y de tráfico de influencias, se han cometido grandes injusticias, como el despido desalmado y doloroso de 44 mil trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas.

El 5 de marzo de 1993, el PRI y el PAN, aprobaron la reforma al artículo tercero constitucional que limitó la gratuidad de la educación pública sólo a nivel de primaria y secundaria, y se dejó al mercado, como si fuese una mercancía, la educación media superior y universitaria. A partir de entonces, cada año se rechaza a 300 mil jóvenes que son excluidos, y para justificar este absurdo, se implantó la mentira de que los jóvenes no pueden ingresar porque no pasan el examen de admisión, cuando en realidad lo que sucede es que no hay cupo en las escuelas públicas por falta de presupuesto.

El 18 de marzo de 1995, la mayoría del PRI, en la Cámara de Diputados, aprobó el aumento del IVA del 10 al 15 por ciento.

El 12 mayo de 1995, el PRI y el PAN, reformaron la ley reglamentaria del servicio ferroviario para privatizar los Ferrocarriles Nacionales de México a empresas nacionales y extranjeras. Hubo tanto descaro en este atraco que, al terminar su sexenio, el presidente Zedillo se fue a trabajar como asesor del Consejo de Administración de una de las empresas que se quedó con la mayor parte de la infraestructura ferroviaria del país.

El 23 de mayo de 1996, el PRI y el PAN, aprobaron la Ley de los sistemas de ahorro para el retiro que permitió a operadoras financieras privadas nacionales y extranjeras, administrar sin transparencia, con altos costos de operación, con baja rentabilidad, las pensiones de millones de trabajadores que no dejan de vivir en la incertidumbre por el manejo nada seguro de esos fondos.

El 12 de diciembre de 1998, diputados del PRI y del PAN, aprobaron el Fobaproa, que convirtió las deudas privadas de unos cuantos empresarios y banqueros en deuda pública. En la actualidad, esta deuda asciende a 1 billón 300 mil millones de pesos. Y de 1995 a la fecha, se han destinado, sólo para pagar intereses, más de 600 mil millones de pesos del presupuesto nacional. Recursos públicos que debieron ser utilizados para impulsar actividades productivas, crear empleos y para el bienestar del pueblo.

El 8 de diciembre de 2005, durante el foxismo, el PRI y el PAN, modificaron la Ley del Impuesto Sobre la Renta para conceder el privilegio a las grandes corporaciones económicas y financieras, de diferir el pago de impuestos hasta por 100 por ciento de sus contribuciones.

El 22 de marzo de 2007, el PRI y el PAN, modificaron la ley del ISSSTE que entregó las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado a los intereses de los banqueros. Los trabajadores pagarán más por sus pensiones y al final, recibirán menos.

El 24 de octubre de 2008, el PRI y el PAN, aprobaron la Ley de Petróleos Mexicanos para dar lugar al otorgamiento de contratos incentivados –así les llaman— a empresas privadas, nacionales y extranjeras, para la explotación de petróleo, mediante la asignación de áreas o bloques del territorio, en exclusiva, hasta por 25 años.

Actualmente, ya se están suscribiendo contratos de este tipo para la explotación de yacimientos en Tabasco. Por cierto, la Suprema Corte, que está también al servicio de la mafia del poder, ha rechazado una controversia constitucional presentada por cinco presidentes municipales de ese estado, alegando que “carecen de interés jurídico”.

Mediante un acuerdo político entre Calderón y Peña Nieto, el 20 de octubre de 2009, los diputados del PRI y del PAN, aprobaron la Ley de ingresos en la que aumentaron el IVA de 15 a 16 por ciento; incrementaron el Impuesto Sobre la Renta de 28 a 30 por ciento; y autorizaron los aumentos mensuales a las gasolinas, el diesel, el gas y la luz.

Por último, hago mención que recientemente logramos detener una iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo, impulsada por el PRI y por el PAN, en la cual, entre otras cosas, se pretende que a partir del raquítico salario mínimo, diez veces menor al de Estados Unidos, se pueda contratar a trabajadores por hora; es decir, quieren pagar 7 pesos por hora; y por 4 horas, 29 pesos, la mitad del salario mínimo, dinero que no le alcanzaría ni para el pasaje. Además, proponen que se pueda contratar a trabajadores sujetos a periodos de prueba hasta por seis meses y por temporada, dejando que el empleador los despida sin indemnización y sin derecho a ninguna prestación social.

Con sólo este recuento general de reformas aprobadas por los partidos de la mafia del poder, nadie debería dudar que el PRI y el PAN, desde hace tiempo, están fusionados y representan a los mismos intereses.

Por eso, tampoco, es exagerado sostener que la maniobra o el señuelo del regreso del PRI a la Presidencia, sería como el retorno de ese dictador que fue 11 veces presidente de México, Antonio López de Santa Anna.

Si regresara el PRI a la Presidencia, y toco madero, acabarían con todo, entregarían los recursos naturales del país, venderían PEMEX, la industria eléctrica, privatizarían, por completo, la educación, la salud y la seguridad social, y terminaríamos como esclavos en nuestra propia tierra.

Ni PRI ni PAN, no más engaños, no más injusticias, no más corrupción, no más saqueo, no más sufrimiento para nuestro pueblo. Vamos por un camino del todo nuevo, digamos no al camino trillado de siempre.

Por todo ello, hay que tener mucha claridad; desde luego, esto de tener claro que el PRI y el PAN son lo mismo arriba, no debe conducirnos a ver y a tratar a los priistas y a los panistas de abajo como enemigos, porque con ellos no es el pleito, ellos también han sido perjudicados y están igual de desinformados y esperanzados, como lo está la mayoría del pueblo.

Nuestros adversarios, que quede muy claro, son los arriba, los de la cúpula del poder. Lo que tenemos que hacer es convencer al mayor número de mexicanos, sean del partido que sean y a los que no pertenecen a ningún partido, para que juntos cambiemos este régimen desalmado, de privilegios y corrupción, por una nueva república, más justa, más humana y más igualitaria.


Amigas y amigos:

Desde aquí expresamos, como siempre, nuestra solidaridad a quienes se oponen a la construcción de la presa El Zapotillo, en Jalisco, porque ello significaría desaparecer los pueblos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo; también nuestra solidaridad a los habitantes del cerro de San Pedro, San Luis Potosí, afectados por la depredación de la minera canadiense San Xavier.

Nuestra solidaridad a los trabajadores electricistas, de Mexicana de Aviación, y a los mineros agraviados por la injusticia.

Expresamos, también, nuestro apoyo sincero a los familiares de los trabajadores que perdieron la vida en las minas de Pasta de Conchos, sólo están buscando sus familiares que se entreguen sus cuerpos. Es una gran infamia, el dueño de la mina de Cananea, Germán Larrea, aparece como uno de los hombres más ricos del mundo. Hace dos años en la revista Forbes, aparecía con una fortuna de 10 mil millones de dólares y el año pasado sigue apareciendo en la lista, pero con 16 mil millones de dólares. En un año aumentó su fortuna en 6 mil millones de dólares.

No olvidemos que esa mina se la entregó Salinas, la mina de Cananea, prácticamente se la regaló. Era esa mina, como muchos otros bienes, del pueblo de México.

Este señor ni siquiera es capaz de invertir un poco para desenterrar y entregar los cuerpos a los familiares de los mineros que perdieron la vida. Por eso, nuestra solidaridad.

También a los familiares de los mineros que perdieron la vida recientemente en la mina de carbón, llamada Pozo Tres, en el estado de Coahuila.

Mandamos un abrazo fraterno a los padres de los niños, de los bebés, de la guardería ABC de Sonora. Manifestamos nuestra adhesión a quienes luchan por detener la guerra estúpida de Calderón, que ha causado mucho dolor y sufrimiento, en particular, a los familiares de los más de 40 mil asesinados y desaparecidos.

Mandamos un saludo a quienes van en caravana hacia Ciudad Juárez. Y nuestra más enérgica protesta por todas las víctimas de este régimen inhumano, de codicia e impunidad.

Amigas y amigos:

Por muchas razones son importantes las elecciones en el Estado de México. Primero, porque existe la posibilidad de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de mucha gente que vive en la marginación y la pobreza.

Segundo, porque como en pocas, muy pocas ocasiones, contamos con un candidato excepcional: Alejandro Encinas Rodríguez. Un hombre con convicciones, honesto y con experiencia de gobierno, pero sobre todo un compañero, un dirigente, que sabemos que va a cumplir sus compromisos, que sabemos que no será más de lo mismo.

Y por último, tengamos presente que en el Estado de México mal gobierna Enrique Peña Nieto, el candidato de la mafia del poder para el 2012. Y como lo estamos viendo, están utilizando todo el dinero y los medios de comunicación para ganar a como dé lugar, sin escrúpulos morales de ninguna índole. Por eso, el 3 de julio, en el Estado de México, debe triunfar el decoro y la dignidad del pueblo.

Hago un llamado a todos los integrantes de nuestro movimiento y aquí aclaro que en MORENA, que en este movimiento participan, por su propia voluntad, militantes del PRD, del PT y de Convergencia, y muchos ciudadanos sin partido.

A todos respetuosamente los convoco para apoyar la candidatura de Alejandro Encinas. En el Estado de México se está viviendo el primer episodio de la historia que tendrá su momento definitorio en julio del 2012.

¿Vamos a apoyar todos a Alejandro Encinas?

(La gente responde sí)

Amigas y amigos:

Las cosas están bastante claras ¿o no? Que nadie diga que no se sabe hacia dónde vamos, que nadie diga que no tiene tarea en esta lucha para transformar a México. Todos podemos ayudar, todos podemos apoyar para orientar, convencer y organizar al pueblo.

Sigamos luchando para entregar buenas cuentas a las nuevas generaciones. Que no nos reclamen en el futuro, que no digan que no hicimos nada cuando se estaba destruyendo al país y empobreciendo al pueblo, que por el contrario, y ese es nuestro sueño, nuestra bella utopía, que podamos contarles el día de mañana a nuestros hijos, a nuestros nietos, que había una mafia que se había apoderado de todo y que tenía sometido al pueblo, hasta que nos pusimos de acuerdo, nos unimos, echamos a andar un plan, cada quien hizo lo que le correspondía y salvamos a México. Eso va a ser un gran honor, un timbre de orgullo para todos nosotros.

En lo que a mi corresponde, confieso que soy un hombre de fe y convicciones, con errores y defectos, como todos los seres humanos. En lo espiritual profeso el amor al prójimo pero, también, y con la misma devoción, respeto a quienes mantienen otras creencias y a los libres pensadores.

Nunca me ha interesado el dinero pero sostengo que no todo el que tiene es malvado. Creo en la no violencia, en la libertad y en la tolerancia. Creo que el pueblo es dueño y constructor de su propio destino. Y estoy convencido que por el bien de todos, primero los pobres.

No lucho por la ambición al poder sino por ideales y principios, y estoy consciente que la transformación de México no depende de un solo hombre, sino de la participación de mujeres y hombres que, como ustedes, han decidido tomar el destino del país en sus manos.

Ustedes representan la conciencia honrada que se subleva ante la injusticia, ustedes luchan por una nueva vida y trabajan por una patria nueva.

¡Viva el Movimiento Regeneración Nacional!

¡Viva MORENA!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!


Zócalo de la Ciudad de México, 5 de junio de 2011



abril 07, 2011

Discursos Javier Sicilia (abril 6, 2011)


A LAS FUERZAS ARMADAS DE MEXICO.

Ustedes han sido siempre los custodios de la paz de la nación. Por ello, nunca habríamos querido verlos fuera de sus cuarteles más que para repeler una invasión extranjera o para ayudarnos, como lo han hecho siempre, en las catástrofes naturales. Ahora los han sacado a la calle para combatir lo que a las policías pertenece. No los queríamos allí, pero allí los han puesto, provocando con ello una escalada en la violencia al incitar al crimen organizado a enfrentarse a ustedes con armas más poderosas. Son ya cuatro años de guerra y lejos de disminuir, el consumo y tráfico de drogas ha aumentado, lejos de sentirnos seguros, nos sentimos con miedo y coraje ante la impotencia de verlos pelear en nuestras calles. Por ello les exigimos, como ciudadanos de esa patria que defienden y custodian todos los días, que no permitan que en sus filas anide el crimen y crezca la complicidad.


Muchos de los asesinos que hoy dañan a la nación de manera terrible en nuestros hijos e hijas, provienen de la deserción de sus filas. La crueldad con la que esos desertores actúan tiene un origen que debe ser revisado cuidadosamente y sanado dentro de sus instituciones para que la deserción no se repita ni los códigos de honor que deben ser parte de la educación de las fuerzas armadas no se traicionen nunca ni en ninguna situación.

Bajo el peso de los casi 40,000 muertos que llevamos a nuestras espaldas, en medio de las mal llamadas bajas colaterales que su intervención en esta guerra ha producido, en medio del horror y del infierno que parecen no tener fin, en medio de la inseguridad que se ha apoderado del espacio y del tiempo de nuestra nación hasta convertir los espacios públicos y las horas, en los lugares y las horas equivocadas, en medio de esta miseria, ustedes deben devolvernos la confianza de que realmente custodian a la nación y de que no debemos temerles cuando nos encontramos frente a ustedes.
→→Sigue leyendo


Esa confianza, custodios de la patria, sólo podrá ser devuelta cuando ustedes dejen de mirarnos como meras estadísticas de guerra y cuiden las sagradas vidas de los jóvenes que son la vida de nuestra nación. Nuestros muertos, los muertos que llevamos todos en nuestro corazón a causa de esta absurda guerra, esos muertos que nos duelen, recuérdenlo bien, no son bajas colaterales, no son cifras, no son números en un expediente, no son abstracciones. Son seres humanos con un nombre, una historia, un rostro y sueños. Recuerden también que detrás de cada una de esas vidas cegadas hay padres, madres, hermanos, familias que como la mía y la de los muchachos que murieron también asesinados al lado de mi hijo Juan Francisco el 27 de marzo están amputadas y no podrán ya ser las mismas en la felicidad que merecían y les correspondía. Por ello, por ese dolor sin límite, hoy más que nunca el respeto a los derechos humanos debe obligarlos absolutamente a evitar esa tragedia que llaman irresponsablemente daños colaterales.

El dolor, custodios de la patria, que nos ha hecho salir a las calles y detenernos un momento delante de su casa es para finalmente decirles que el dolor no debe servir para sembrar odio sino para encontrar la paz, el amor y la justicia que perdimos.


A LA PGR.

Uno de los males fundamentales que tiene sumida a la nación en el dolor, en la muerte, en el miedo, en la desconfianza y la incertidumbre es no sólo la falta de una verdadera y sólida procuración de justicia en nuestro país, sino la corrupción que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el corazón de sus instituciones. Esta obviedad que está en la mente, en la piel, en el dolor de los ciudadanos como una herida que no cierra, lleva cargando sobre sus espaldas no sólo casi 40,000 muertos, sino otros tantos miles de casos no resueltos por omisión, por comisión o por complicidad con el crimen. Los mejores de ustedes han tratado de sanear ese corazón fundamental para la vida de la sociedad. Pero se ha logrado poco. No sólo la mayoría de los casos quedan sin resolver y se archivan como si los sufrimientos y los agravios de seres humanos fueran sólo eso, casos, no vidas humilladas que piden la restitución de una dignidad perdida o arrebatada, sino que muchas veces también los asesinos que arrancan la vida de nuestros hijos salen de sus propias filas. Así lo expresó hace unos días el propio Procurador de Justicia de Morelos cuando en relación con la muerte de mi Juanelo, de Luis, de Julio y de Gabo, definió a sus asesinos como “personal que estuvo involucrado en instituciones públicas” y que pueden ser “policías, agentes ministeriales o militares”, para luego desdecirse por temor o compromisos con lo políticamente correcto.

Impartir justicia después de conocer la verdad de los hechos es probablemente la mayor responsabilidad que una autoridad puede tener. Cuando no se asume esta responsabilidad y, como ha sucedido a lo largo de décadas en esta nación, se conciente la impunidad, tenemos esta sociedad que alienta la violencia y debilita, como nos está sucediendo ahora, a todas las instituciones de la nación. Y sin justicia ni paz, yo les pregunto por todos los ciudadanos, ¿cómo se puede vivir?

Sabemos que en estos tiempos en donde por este consentimiento está desgarrado el corazón de nuestro país y se ha instalado en él la violencia irracional y el miedo, no es fácil ser un buen policía, un buen juez, un buen abogado, un buen fiscal. Sin embargo, no tenemos otra opción; ninguna otra opción. Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valeroso y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz.

Señor procurador de Morelos, señores procuradores de cada rincón del país, policías y miembros de los ministerios públicos cumplan con la justicia que no han procurado y que hoy les reclamamos. Sólo así tendrán de nuevo nuestra confianza y sabremos que no nos encontramos solos e inermes como hasta ahora nos encontramos. Reconozcan el lugar que tienen como pilares de esta casa que llamamos México

El dolor que nos ha hecho salir a las calles es, como se lo dijimos a las fuerzas armadas, al detenernos delante de su casa, no debe servir para sembrar el odio y fomentar el crimen sino para encontrar el amor, la paz y la justicia que perdimos.

Cumplan con su trabajo dignamente.

EN EL ZÓCALO

Los espantosos asesinatos de mi hijo Juan Francisco Sicilia Ortega, de Luis Antonio y Julio César Romero Jaime, y de Gabriel Alejo Escalera, han llenado de indignación y de dolor a la ciudadanía de Morelos y de la nación entera. Sus nombres, sus historias y sus sueños destrozados, que el amor de la ciudadanía sacó a la luz pública, ha hecho posible que se pusiera también nombre, historias y sueños a otros miles de muchachos asesinados y criminalizados por la violencia que se ha apoderado del país, de sus instituciones y de la imaginación del narcotráfico y de esa mal llamada clase política. Hasta antes de ellos, con algunas excepciones, esos muertos eran, como lo dije delante de las casa del ejército y de la justicia, simples cifras, simples abstracciones, bajas colaterales o criminales, “escorias”, como estúpidamente se les ha llamado. A partir de ellos, esas cifras son lo que siempre han sido y siempre deberán ser: vidas humanas cegadas y familias destrozadas, dolor que día tras día se ha ido acumulando en los corazones de todos los ciudadanos de este país. Juan Francisco Sicilia Ortega, Luis Antonio y Julio César Romero Jaime, Gabriel Alejo Escalera, no sólo son desde que los encontraron asesinados el nombre de todos esos muertos anónimos cuyos casos se encuentran en los archivos de las procuradurías y del ejército y en la desmemoria de nuestros gobernantes, son también el nombre de nuestros muchachos vivos, de nuestra juventud que corre el mismo peligro y a quienes no estamos dándole la vida que merecen. Porque mientras los pocos muchachos –cada vez menos– que pueden alcanzar un alto nivel educativo, carecen de empleo, son subcontratados o subpagados y están en peligro de ser asesinados como fueron asesinados nuestros hijos, los muchos otros que no pueden siquiera acceder a la educación y a la cultura, ni siquiera a un empleo subpagado, se encuentran a la deriva, con el horizonte roto, seres humanos que están o pueden ser reclutados por el crimen organizado para matar y terminar también asesinados.

No hablo de una fatalidad. Es lo que hemos construido con la corrupción de las instituciones, con el desgarramiento del tejido social, con la mezquindad de los pleitos y los intereses políticos que sólo buscan enriquecerse con la desgracia, el temor y la simulación; eso es lo que hemos construido cuando decidimos desalojar las virtudes de la educación y decidimos que sólo el dinero, la producción desmesurada, la competencia y el consumo sin límites serían nuestros dioses; eso es lo que hemos construido cuando hicimos del egoísmo y del enriquecimiento una virtud y arrojamos las riquezas de la cultura, de la educación, de la amistad, de la convivencia y de la solidaridad al terreno de las cosas inútiles.

Cuando los seres humanos tienen que levantarse día con día para hacer vivir a sus hijos con salarios miserables y saber que quizá no regresarán porque nuestras autoridades no están haciendo lo correcto; cuando los criminales, a fuerza de impunidad, han perdido sus códigos de honor; cuando, por lo mismo, deben vivir de lo que los católicos llamamos la esperanza en Dios, porque los gobernantes y los empresarios no pueden darle ya a sus compatriotas una esperanza humana, que es la sombra de la esperanza de Dios, cuando esto sucede, y es lo que está sucediendo, es señal de que empezamos ya a habitar en el infierno.

Desde que mi hijo Juan Francisco y Luis y Julio y Gabo fueron asesinados, sentí a cada uno de los muchachos y muchachas, y a cada niño y niña de esta nación como miembros de una misma familia –mi familia, mis hijos– que debemos cuidar para que sus sueños no se conviertan en la pesadillas que desde hace tiempo ha comenzado a invadirlos. No podemos permitir más que un muchacho, una muchacha, un niño o una niña sean asesinados. A ellos, los jóvenes de esta nación, que saben usar las redes sociales del espacio cibernético, le pedimos que se convoquen, que se unan, que salgan a las calles y que recuerden que desde siempre las juventudes han movido montañas y le han devuelto la esperanza a la humanidad, como lo vemos hoy en otras latitudes. Aduéñense del presente y decidan el destino y la nación que ustedes quieren.

Cuando sucedió esta desgracia yo no me encontraba en el país y ustedes, que están aquí y a los cuales les agradecemos infinitamente, tomaron, como hermanos, mi causa que es la de todos. Ustedes también tomaron por mí y por los demás padres de familia que estaban sin voz la responsabilidad de exigirle al gobierno de Marco Antonio Adame –un gobierno hasta ahora omiso– el esclarecimiento de los crímenes que debe darse a conocer hoy.

Hasta el momento sólo se nos ha informado que se han identificado a los asesinos, que se han girado las órdenes de aprensión, pero que los asesinos aún permanecen libres y que se desconocen los móviles de este asesinato irracional. Eso no nos basta. Por ello he decidido quedarme aquí, en esta plaza, delante de las ofrendas que han levantado por nuestros hijos, junto con todos aquellos que quieran acompañarme, y en oración, hasta el miércoles 13 de abril. Ese plazo es el que les damos al gobierno de Marco Antonio Adame para que frente a nosotros, frente al pueblo de Morelos, que convocamos a acompañarnos en esta plaza, toda la ciudadanía de Morelos que convocamos para ese día aquí, presenten ante la justicia a los asesinos de nuestros hijos y a sus cómplices. Si no los presentan con pruebas suficientes de que son realmente los asesinos queremos entonces ver salir al gobernador con su renuncia. Los gobernantes deben de entender que son nuestros representantes, nuestros servidores, y que si son inútiles e ineficientes deben irse sean del partido que sean y de la ideología que sea. Un gobierno, como nos lo enseñó Gandhi, sólo existe porque lo aceptamos. Si les retiramos nuestro apoyo ¿qué queda de él?

En el antiguo derecho romano existía una figura: el homo sacher (el hombre sagrado) cuyos crímenes el Estado no podía castigar, pero a quien cualquiera podía matar y quedar impune; un ser que al mismo tiempo que estaba excluido de todos sus derechos civiles era sagrado en un sentido negativo. Hoy en México todos somos de muchas maneras hombres sagrados, es decir, seres desnudos, carentes de protección política y susceptibles de ser asesinados por cualquiera. Hoy también, los ciudadanos que nos quedamos en esta plaza somos más que nunca –como lo fueron Juan Francisco, Luis, Julio, Gabo, la noche en que los asesinaron, como lo fueron también los niños de la guardería ABC, los hijos de las madres de Salvarcar, que hoy nos acompañan, y los casi 40,000 asesinados de este país– hombres sagrados y desnudos. Lo somos porque las autoridades del Estado así lo han decidido con su ineficiencia y porque ante sus omisiones quedamos expuestos a la irracionalidad de los criminales que han perdido cualquier proporción y límite. Si alguien puede protegernos y custodiarnos en estos momentos son millones de conciencias que, gracias a los medios, están atentas a lo que pueda sucedernos.

Hace unos días –y estoy por terminar– leí en esta misma plaza el último poema que escribiré (dedicado a mi Juanelo) hasta que el cuerpo de este México desgarrado en sus inocentes resucite. Ese silencio poético no es, como muchos lo han interpretado, una claudicación, sino un grito. Hay silencios más profundos y significativos que la palabra que viene de él y en él se recoge.

Desde ese silencio poético donde la palabra aguarda hacemos un llamado a las autoridades del país, al Presidente de la República, al Congreso de la Unión, al poder judicial, a los Congresos locales, a los Gobernadores, a los Presidentes Municipales, a los líderes de los partidos políticos, a sus miembros, a los llamados poderes fácticos, a los sindicatos, a los jerarcas de las Iglesias, a los empresarios, a los capos y a las mafias de toda laya para que escuchen. Este silencio doloroso y terrible está gritando cuatro hermosas y profundas palabras: dignidad, paz, justicia y concordia. Ese es el grito que está en el latido de nuestro amado México, el grito de nuestros hijos a quienes la inmisericorde violencia les asfixió la palabra en los pulmones y el de los que estamos aquí, de pie, sembrando nuestra esperanza y gritando por ellos.

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación y combatir la violencia con la poesía. Ni un joven ni un niño más asesinados.