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junio 01, 2010

El jefe Diego, el misterio y la faida

El jefe Diego, el misterio y la faida

Carlos Fazio

Desde hace un cuarto de siglo, tras la imposición de las políticas neoliberales, la corrupción, producto histórico estructural del capitalismo familiarista y amoral de México, generó una balcanización acelerada de la administración gubernamental. Ante la ausencia de sólidas instituciones políticas y de mercado, y la irrupción de una nueva clase política facciosa más preocupada por los intereses particulares que por los públicos, en colusión con una clase empresarial con un pie en la economía legal y otro en la ilegalidad, el crimen se convirtió en un elemento orgánico del sistema monopólico de control político y social.

Con la entronización fraudulenta del clan Salinas en 1988, y tras los crímenes de Estado de 1993 y 1994 (los asesinatos del cardenal Juan Jesús Posadas y los priístas Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu), fue tomando fuerza un gobierno privado extralegal de tipo cleptocrático y mafioso, que de manera acelerada derivó en un estado generalizado de contra-institucionalización. La protección extorsiva de los comportamientos ilegales por grupos gansteriles en el seno del viejo partido de Estado, el Revolucionario Institucional (PRI), dio paso a una violencia reguladora de nuevo tipo que, cada vez más, recurrió al asesinato y a las purgas como norma.


Cabe anotar que la gestión de los mercados ilegales es siempre la gestión del desorden y de la faida, principio que en el viejo derecho germánico sancionaba el derecho a la venganza. Así, desde los cimientos del caos se normalizaron o naturalizaron el gobierno del crimen y la eliminación física recíproca como mecanismo de la protección criminal a la criminalidad por medio de una supracriminalidad, y de la ilegalidad por medio de la suprailegalidad.


Como señala Giulio Sapelli, es la escasez de legalidad la que produce la contra-institucionalización del gobierno criminal: éste crea, con un mercado propio, una clase política propia, que regula, administra y reproduce el sistema. Visto así, desde comienzos de los años noventa del siglo pasado asistimos a una refeudalización política del Estado, que abortó de manera temprana las expectativas de cambio y transición a la democracia de amplios sectores de la ciudadanía consciente.


Desde entonces, como un continuum, de la mano de la corrupción político-económica y la circulación de enormes masas de capital derivadas de múltiples actividades ilícitas (entre las que destaca el narcotráfico), el elemento de la violencia fue decisivo para imponer una paz de mercado, donde la competencia es eliminada. Se trata de una violencia reguladora (disuasiva, represiva, aniquiladora) que busca establecer el monopolio de la economía criminal, eliminando a los otros jugadores, y que ha venido operando como una especie de mano visible que, en última instancia, regula la resolución de los conflictos y la continuidad del círculo vicioso de la ilegalidad.


Una ilegalidad y una violencia física desembozada, en apariencia anárquica, que entraron en una fase de descontrol y se profundización durante los dos gobiernos facciosos y derechistas del Partido Acción Nacional (PAN), encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón, y que llega hasta nuestros días con la desaparición forzosa del ex senador panista Diego Fernández de Cevallos y el atentado contra el general Arturo Acosta Chaparro, prototipos, ambos, con sus especificidades y campos de actividad respectivos, de la colusión entre individuos y empresas en el marco de gobiernos amorales de tipo delincuencial, basados en un sistema de economía plutocrática-mafiosa.


El amasiato de los poderes Ejecutivo y Legislativo visibles con el poder invisible de los lobbys empresariales, legales y criminales, dio paso, para usar la figura de Bobbio, al actual neopatrimonialismo extralegal mexicano, que opera al margen de toda regla institucional. Como en Italia, Colombia o Rusia, corrupción personal y corrupción institucional –o sea en nombre del partido y en violación de las leyes que regulan su funcionamiento– involucran hoy en México de manera transversal a los principales clanes políticos, llegando hasta los más altos vértices del Estado.


En ese contexto, en el caso del jefe Diego, moderno señor feudal y personaje polémico que logró amasar una escandalosa fortuna desde los tiempos del gobierno de Carlos Salinas de Gortari (Punta Diamante, Banco Anáhuac, etcétera), señalado por sus relaciones inconfesables y tráfico de influencias (Martí Batres aseguró que el panista es abogado del narco y empleado de la mafia), podríamos estar ante el rompimiento de los consensos y pactos entre grupos competidores violentos que interactúan en los mercados de la ilegalidad, y que se mueven en los espacios de confluencia de empresas poderosas, clanes partidarios y mafias enquistadas en una administración pública balcanizada y penetrada por una gran corrupción.


En medio del caos y la violencia imperantes (México se colombianiza, Calderón dixit), Diego Fernández de Cevallos pudo haber sido alcanzado por la faida o el derecho a la venganza de alguno de los grupos invisibles rivales que gobiernan desde la ilegalidad. O, como se ha señalado de manera más clara, el jefe Diego pudo ser el objetivo elegido para dirimir ajustes de cuentas dentro de las mafias del poder; sin descartar, claro, en ese mismo escenario, que se trate de un secuestro o crimen de un sector del Estado, dirigido a provocar reacomodos en el seno de una cúpula colusiva signada por la relación empresa-clase política.


Más allá del silencio oficial y los galimatías informativos, Diego es el mensaje y nadie está a salvo.

abril 11, 2009

Hitlercito y Don Beltrone pelean de día, pero duermen juntos

Hitlercito y Don Beltrone pelean de día, pero duermen juntos

Pedro Echeverría V.

1. En México se sabe que el PAN y el PRI pelean de día pero “cuando llega la noche se cogen cariño”. Se sabe porque los partidos registrados pertenecen a la misma clase política, a la misma estructural de dominación y porque tienen la obligación de cuidar que el sistema político que les ha dado todo no se encuentre en peligro. Los partidos no representan
“partes” del pueblo, es decir, intereses de sectores de la población trabajadora (indígenas, campesinos, obreros, etcétera) tal como debería ser, sino partes de la clase política (familiares, amigos, compadres, socios) Así que el “hitlercito” panista Germán Martínez, de quien salen palabras como diarrea y “Don Beltrone”, Fabio Beltrones, que en la práctica se ha adueñado del PRI, son los mejores guardianes del sistema de dominación.

2. Entre paréntesis podría decirse que los dos personajes le hacen un ajustado honor a sus apodos. Los panistas, al estilo de Martínez, han tenido como libros de cabecera Mi Lucha, el Judío Internacional, La derrota mundial, a Von Mises, Von Hayek y a Luis Pazos, por eso los priístas le colocaron a su líder el apodo de Hitlercito. Por su lado los priístas durante toda su vida han conformado mafias que, agrupadas, les ha permitido dominar la política en México, por eso los panistas bautizaron a su líder como Don Beltrone el mafioso. La realidad es que no hicieron muchos esfuerzos, pues ambos partidos se conocen muy bien. Pero lo importante es ver entre qué partidos y políticos se mueven los mexicanos y, a pesar de ello, manipulados por los miles de millones de pesos que se gastan en campañas, ¿saldrán a votar? Sigue leyendo

noviembre 19, 2008

¡EL AVIÓN!

Carlos Fazio

¡El avión!

Dice Hans M. Enzensberger que “tan pronto como la criminalidad se organiza, se convierte, tendenciosamente, en un Estado dentro del Estado”. La frase remite al México actual, con sus distintos niveles de violencia reguladora. Con algunas puntualizaciones: cuando en enero de 2007 Felipe Calderón sacó al Ejército de los cuarteles y declaró su “guerra” al crimen organizado, el país entró en una fase de “colombianización”. Pero ya antes, desde mediados del sexenio de Carlos Salinas, cuando de la mano de la “narcotización” de la política surgió una nueva economía criminal, se había venido incubando un larvado proceso de desintegración de la sociedad en el marco de la conformación de un nuevo Estado oligárquico autoritario de tipo delincuencial y mafioso.

Los últimos hechos, incluidas las revelaciones sobre la infiltración de grupos criminales al más alto nivel de las fuerzas armadas, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Seguridad Pública, así como la polémica en torno a si las muertes de Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos fueron producto de accidente o sabotaje, exhiben dinámicas complejas y mezclas muy íntimas entre las estructuras criminales y estatales, donde una amplia red de actores está completamente integrada en los niveles operativos de la economía criminal.

En ese contexto, la imagen que muestra un aparato estatal asediado por criminales “en busca de protección para sus viles actos”, o que le “ha declarado la guerra al Estado”, carece de veracidad. Tampoco se trata de una guerra de buenos contra malos: es una guerra de malos contra malos por la regulación del mercado. Sigue leyendo

abril 18, 2008

LA CRISIS INSTITUCIONAL

Luis Javier Garrido


La crisis institucional


El proyecto de contrarreforma petrolera constituye una exigencia de Felipe Calderón al Congreso para que apruebe una seudo legislación secundaria abiertamente violatoria de la Constitución, que le permita al gobierno de facto abrir vías metalegales para que las grandes corporaciones trasnacionales se apoderen de la industria petrolera mexicana, y de paso las mafias salinista y calderonista puedan hacer el negocio del siglo empobreciendo sin límites a la nación, todo ello bajo el supuesto de que no puede haber una respuesta del pueblo mexicano. Las cosas no le han resultado, sin embargo, tan fáciles.

1. La grave crisis institucional que se ha abierto en el país por esa intentona del gobierno ilegítimo de Felipe Calderón de entregar el petróleo mexicano a diversas empresas extranjeras luego de cambios seudo legales implementados fast track por el Poder Legislativo –y que con justicia ha sido calificada de golpista, pues busca destruir la esencia de la Constitución mexicana, llevando al pueblo mexicano a un desastre económico inimaginable–, se ha agravado por la intransigencia panista a abrir un amplio y sereno debate nacional y amenaza ya al futuro del propio régimen de facto sin que sus responsables parezcan darse cuenta de ello.

2. El gobierno espurio, teniendo como su principal operador al corrupto traficante de influencias extranjero Juan Camilo Mouriño –quien a pesar de las evidencias de los actos ilegales que ha cometido para enriquecerse desde el poder con contratos en materia energética sigue en el cargo de secretario de Gobernación–, creyó que le bastaba con efectuar una serie de acuerdos a espaldas del país para luego poder recurrir tanto a los viejos mecanismos de corrupción, a fin de subordinar a los legisladores indecisos, como a una vasta campaña fascistoide de desinformación, para confundir a los mexicanos, pero no le están saliendo las cosas.

3. El pueblo mexicano, agraviado como nunca por las mentiras de Felipe Calderón, quien pretende tratarlo como ignorante al anunciarle beneficios sin límites y ofrecerle unos bonos que son indignidad, pues buscan encubrir la venta del principal recurso estratégico del país, está reaccionando en toda la República y manifestándose en el Movimiento en Defensa del Petróleo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, mediante una serie de actos de resistencia civil pacífica que están evidenciando la falta de representatividad y de legitimidad de las actuales instituciones pervertidas por los panistas. Sigue leyendo

enero 04, 2008

LA DEFINICIÓN, LUIS JAVIER GARRIDO

La definición

El gobierno ilegítimo de Felipe Calderón no oculta ya a un año de su imposición que uno de sus objetivos centrales es el desmantelamiento total de la Constitución Mexicana de 1917, y lo que está aconteciendo en el campo es un ejemplo claro.

1. El año de 2008 se ha iniciado con el gobierno calderonista de facto empeñado en imponer las políticas que exigen algunos poderes trasnacionales y la mafia mexicana coludida con ellos, y así anuncia que no cederá en su propósito de proseguir la privatización de Pemex y de la CFE, de desmantelar al IMSS y al ISSSTE, de cancelar derechos históricos de los trabajadores y de imponer otros programas neoliberales, por lo que con profundo fanatismo y una enorme irresponsabilidad histórica se ha negado a renegociar el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA) que desgrava las importaciones de maíz, frijol, leche y otros productos, sin darse cabal cuenta de la responsabilidad histórica que está contrayendo.

2. La respuesta de las organizaciones sociales y democráticas ante la cerrazón de los fanáticos panistas y priístas que gobiernan al país ha sido en este caso unánime y han definido un plan de lucha que en lo inmediato supone a) múltiples acciones de resistencia civil, pero también b) una defensa por la vía jurídica, que a fin de cuentas es no sólo de los derechos fundamentales de los campesinos mexicanos, sino del orden constitucional mismo.

3. Los abogados de las organizaciones campesinas de varios estados han empezado la lucha por la vía legal e interpondrán en breve, según anunciaba La Jornada el miércoles 2, una serie de amparos sobre la base de que este capítulo violenta principios centrales de la Constitución, consignados en los artículos 1, 3, 14, 16, 25 y 133, y que ésta debe en todo caso prevalecer. Sigue leyendo

diciembre 29, 2007

LUIS JAVIER GARRIDO, LA MAFIA

Luis Javier Garrido

La mafia

El gobierno panista ilegítimo de Felipe Calderón está festejando de manera anticipada que el año próximo va a poder cumplir con la encomienda que tiene de los grupos minoritarios que prevalecen por sobre los derechos del pueblo mexicano y que, tanto por la vía de los hechos como de los cambios legislativos defendidos por el PRI, va a darse la vuelta a una página de la historia mexicana.

1. Los grupos de seudoempresarios y políticos panistas y priístas que se han adueñado del poder económico y político en el país con el señuelo de “la alternancia”, concentrando una riqueza sin precedentes en la historia mexicana y en el contexto latinoamericano, no ocultan que en su proyecto 2008 sería el año en que culminarían la destrucción completa del Estado surgido de la Revolución Mexicana, en particular con tres medidas: la privatización total de Pemex, la reforma laboral que constituiría la cancelación de los derechos sociales de los trabajadores, y la entrada en vigor del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN o NAFTA.

2. El proyecto que pretenden culminar a partir de enero no es, sin embargo, como pretenden los medios, el de “la modernización” del país por la vía de la imposición del modelo neoliberal, ni el de la destrucción de un proyecto político y social supuestamente anacrónico, como dice la derecha fanatizada. Es, simple y llanamente, el del desmantelamiento total del Estado nacional, pero también, y ésa es la cuestión central, de la nación mexicana.

3. Un país que haya entregado a las multinacionales sus riquezas vitales, empezando por el petróleo y la energía eléctrica; que cede el control de sus espacios estratégicos desde las fronteras y costas hasta el territorio en su conjunto al gobierno de Estados Unidos; que busque deliberadamente con sus políticas terminar con los campesinos mexicanos, cancelando la viabilidad de la propiedad comunal, del ejido y de la pequeña propiedad agrícola; que condene a la muerte o el ostracismo a una tercera parte de su población; y que en una pendiente de terror cancele los derechos fundamentales de las mayorías, no tiene ya futuro alguno. Sigue leyendo