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enero 30, 2008

PEMEX: ¿DESTINO MANIFIESTO?

Carlos Montemayor

Pemex: ¿destino manifiesto?

Hace algunos meses comentamos que uno de los efectos más sobresalientes de los atentados del Ejército Popular Revolucionario (EPR) a los oleoductos en Quintana Roo, Guanajuato, y otros estados de la República, fue la inesperada reconversión de Petróleos Mexicanos (Pemex) en un “patrimonio de todos los mexicanos”. En las pasadas cuatro administraciones presidenciales Pemex se ha visto sometido a un proceso de desgaste, privatización y endeudamiento para preparar y forzar su desaparición total como empresa pública. Su carácter de fondo revolvente del gobierno federal, su constante cesión a consorcios privados y la corrupción lo apartan cada vez más del desarrollo industrial y económico del país. En este contexto, no carecían de sentido los primeros comunicados del EPR: Pemex ha dejado de ser un “patrimonio de todos los mexicanos” y se ha convertido en uno de los intereses de grupos trasnacionales; se trata de bienes que formalmente desean considerarse negocios privados y no “patrimonio de todos”.

El afán de políticos nuevos y viejos por abrir el sector energético a trasnacionales estadunidenses y europeas tiene como eje recurrente afirmar que faltan recursos para dar mantenimiento y modernizar el equipo complejo del sector. En los años anteriores a 1938, las grandes compañías holandesas, británicas y estadunidenses suspendieron el mantenimiento a sus instalaciones petroleras a fin de disuadir a las autoridades mexicanas de una posible expropiación. Con la política económica iniciada hace cuatro sexenios, en cambio, se decidió que los recursos destinados al mantenimiento y desarrollo de Pemex se fueran reduciendo con el objeto de que la estructura petrolera mexicana llegara a deteriorarse tanto que fuera necesario privatizarla. Antes de 1938 se buscó deteriorar la industria petrolera para que no se nacionalizara. Ahora se buscó su deterioro para privatizarla. Estos procesos históricos de México son asombrosos.

Que la misma estrategia se aplique dos veces en menos de 70 años es sorprendente. Sobre todo porque tanto en el caso de evitar la expropiación como en el de privatizar se piensa que los hidrocarburos son un asunto privado, no público. Están dispuestos hoy los políticos a abrir las puertas de Pemex para que retornen las viejas grandes compañías, o las empresas que descienden de los grandes consorcios petroleros que en la década de los 30 extorsionaron a México. Como decíamos hace algunos años, el pasado no terminó de irse y el futuro no acaba de ser nuevo. Sigue leyendo

enero 20, 2008

PEDRO ECHEVERRÍA V., EL DIÁLOGO ES UN ENGAÑO; SIEMPRE SE IMPONEN LOS QUE MÁS FUERZA TIENEN

El diálogo es un engaño;

siempre se imponen

los que

más fuerza tienen

Pedro Echeverría V.

Rebelión

1. ¿De qué diálogo puede hablar un gobierno que se roba una elección, una Presidencia, y que permite ser impuesto con el poder del Estado y los empresarios? ¿Después de negarse a dialogar para que se cuenten los votos y se limpie la elección, puede hablar de diálogo Felipe Calderón, el presidente ilegítimo? El diálogo que busca Calderón y su flamante secretario de Gobernación (el españolito, hijo político de Aznar) es con sus subordinados. No quieren dialogar con López Obrador ni con los guerrilleros del EPR porque éstos no tienen las fuerzas suficientes para obligarlos ni quieren. Pero si AMLO bloqueara por 48 horas todas las carreteras y bancos o los guerrilleros hicieran estallar unas cuantas bombas más en puntos clave, de inmediato los buscarían para dialogar. Lo mismo pasaría si los mineros de Gómez Urrutia realizaran acciones contundentes para que su líder pudiera regresar al país después de varios años de sufrir persecución del gobierno.

2. Cuando el poder, que goza de todos los privilegios y riquezas, habla de democracia, libertad, justicia o diálogo, hay que preguntar: ¿A quién quieren verle la cara? ¿De quién quieren burlarse? El poder nunca dialoga, se impone al interlocutor y punto. Quienes siempre buscan el diálogo, porque que viven esperanzados queriendo solucionar sus problemas, son los trabajadores. Bush, que posee un poder imperial, nunca dialoga; determina lo que va a hacer y busca a sus aliados e incondicionales para que aprueben lo que él desea. Al gobierno yanqui le importa un bledo lo que piensen o digan otros gobiernos; él conoce su fuerza y sabe usarla en su beneficio. Eso ha sucedido en la historia de México en todos los gobiernos: ellos han decido con quien hablar y con quien no hacerlo, sus decisiones han respondido a sus deseos y necesidades no a lo que el país necesita. Por eso el diálogo es una engañifa.

3. En política (como en la guerra) no se puede dialogar con los matarifes que en cualquier oportunidad golpean a los trabajadores. El diálogo verdadero sólo puede fructificar entre iguales o, más correcto, entre fuerzas equilibradas. Los gobiernos y los empresarios hablan siempre demagógicamente de diálogo mientras preparan las armas y los tanques para reprimir a quienes protestan o hacen huelga. La clase dominante nunca ha sido sincera ni podrá serlo. Cualquier trabajador honrado o grupo social debe saberlo por experiencia de siglos. El colmo de los colmos fue el caso del dirigente de la APPO Flavio Sosa que cuando se dirigía a dialogar a la secretaría de Gobernación, por cita pactaba, fue apresado y encerrado en una cárcel de alta seguridad. Después de un año y dos meses, sin prueba de algún delito, aún lo tienen en chirona. En el diálogo no cuenta la razón ni las leyes; creer en ello es una bobada. Lo que cuenta es la amistad, el dinero, las armas o las masas.

4. Dialogar es hablar, razonar, analizar, argumentar, para llegar a acuerdos y resolver los problemas. Sólo se puede dialogar entre quienes tienen voluntad y son libres para tomar decisiones. Cuando se defienden intereses antagónicos o irreconciliables el diálogo es imposible. Cuando más se pueden tomar acuerdos transitorios de paz temporal para que las cosas no estallen, pero no se puede hablar de diálogo verdadero. AMLO no puede dialogar con quien le robó la Presidencia, sería realmente vergonzoso para él y su figura caería más. Tampoco los gobernadores y legisladores perredistas deberían de hacerlo, pero lo hacen, ya ven cómo es el poder de corruptor: dialogan en lo oscurito, en beneficio propio, usando cualquier argumento. El diálogo al que llaman Calderón y el españolito Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, es sólo para los subordinados o para poderosos como Televisa, TV Azteca, el multimillonario Carlos Slim o el PRI. Sigue leyendo

DESFILADERO, TODOS A LA MARCHA DEL 31

Desfiladero

Jaime Avilés

jamast@gmail.com

Todos a la marcha del 31

Mouriño aplicará en México la política de Aznar

Por eso metió a AMLO y al EPR en el mismo saco

España recupera sus antiguas colonias en América

Para expulsar a los árabes que en el año 711 invadieron la península ibérica, los antiguos españoles tardaron poco menos de ocho siglos, hasta que en 1492 los reyes católicos los corrieron de Granada. En cambio, para recuperar sus enormes colonias en América, que perdieron en 1810, los españoles modernos se han tardado solamente 200 años. Y ya los tenemos otra vez, mangoneando como antes, desde el río Bravo hasta el sur de la Patagonia. En el caso de México, así lo confirma el descarado nombramiento de un mozalbete gallego, hijo de padre y madre gallegos, como jefe de la política interior del país.

A sus escasos 36 años de vida y sin experiencia ni talentos para ejercer ese cargo, Juan Camilo Mouriño llega a la Secretaría de Gobernación como representante personal de las empresas hispanas que ya controlan en México amplias porciones de la banca, el turismo, las telecomunicaciones, los aeropuertos, el transporte, la industria editorial, el mercado automovilístico, el de la ropa, y de manera notable el sector de la generación privada de energía eléctrica y la exploración de nuevos yacimientos petroleros. Nada más, pero nada menos. Y van por el resto.

El ascenso de Mouriño –primogénito de un prestanombre de Vicente Fox (Luis Javier Garrido dixit) que posee en el sureste 38 gasolineras, de las cuales 37 estafaron a sus clientes en 2006 (datos de la Profeco, citados anteayer por Carlos Fernández Vega)– se produce 10 días después del despido de Carmen Aristegui de W Radio (concertado por Televisa y el Grupo Prisa español, que hace los libros de texto para la SEP), pero también a dos semanas de la apertura del nuevo periodo de sesiones del Congreso, que será de consecuencias terribles para los mexicanos, y a dos meses de las elecciones en España, que tiene grandes posibilidad de ganar la extrema derecha neofranquista que elevó a Felipe Calderón al poder. Sigue leyendo