SME: la resistencia continúa
SME: la resistencia continúaEn las poco más de seis semanas transcurridas desde el asalto policiaco ordenado por el gobierno federal a las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y la posterior extinción de ese organismo descentralizado por medio de un decreto presidencial, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ha desarrollado, con el respaldo de distintos sectores de la sociedad organizada –movimientos populares, organizaciones no gubernamentales, izquierdas partidistas, sindicatos independientes e incontables ciudadanos aislados– una intensa campaña de resistencia gremial que, lejos de evidenciar indicios de debilitamiento, tiende a profundizarse.
A las masivas concentraciones que tuvieron lugar en esta capital los pasados 16 de octubre y 11 de noviembre –esta última como colofón del paro cívico nacional que se desarrolló ese mismo día en distintas entidades del país– se suman ahora las huelgas de hambre que 11 mujeres electricistas iniciaron el lunes a las afueras del edificio de la Comisión Federal de Electricidad, así como las que, desde ese mismo día, se llevan a cabo en Pachuca, Hidalgo, y en Toluca, estado de México. Por añadidura, varios cientos de sindicalistas cercaron ayer el Palacio Legislativo de San Lázaro, lo que llevó a la mesa directiva de la Cámara de Diputados a sellar los accesos del inmueble y a pedir el resguardo de la Policía Federal.
Los hechos que se comentan ponen en relieve el fracaso de la apuesta de la administración calderonista por acabar de tajo con el SME; por el contrario, sus agremiados han mantenido la cohesión organizativa y la voluntad de lucha para recuperar su fuente de trabajo, a pesar de las presiones ejercidas por el gobierno federal para que se sometan a un proceso de liquidación que es considerado por múltiples voces injustificado y hasta ilegal –así lo califican diversos jurisconsultos– y a contrapelo de las campañas de hostigamiento y de linchamiento mediático emprendidas por la alianza político-empresarial que detenta el poder en el país.
Hasta ahora, el empeño de la actual administración por desaparecer a LFC, y dejar de paso a más de 40 mil familias sin fuente de sustento, no sólo no ha tenido el respaldo social deseado por el gobierno federal –como demuestra la masiva asistencia popular a los actos referidos–, sino ha logrado que las distintas oposiciones políticas, sindicales y sociales del país encuentren un punto de convergencia y de unidad en el rechazo a la ofensiva del calderonismo contra los trabajadores y la propiedad pública.
En la circunstancia presente, ante la evidencia de un conflicto que, contra los cálculos y pronósticos del grupo gobernante, va de menos a más, es claro lo costoso que está resultando para el país la decisión tomada por el gobierno federal hace mes y medio: en todo este tiempo se ha profundizado la fractura política existente a escala nacional desde hace por lo menos tres años, se han acentuado los efectos de la crisis económica aún vigente –tanto por el incremento súbito en el número de desempleados como por las afectaciones derivadas de las interrupciones en el servicio eléctrico–, se han extendido las penurias y la zozobra en la población, y se ha abonado, en suma, al desarrollo de un nuevo foco de tensión y desasosiego nacional.
Ante las circunstancias referidas, es necesario que el gobierno federal exhiba prudencia, sensatez y visión de Estado al buscar una salida al conflicto creado por él mismo y que resulta a todas luces riesgoso para la estabilidad del país.
¿La caverna de Platón?
Cargado originalmente por domibrez
La caverna de Platón
Aulas y computadoras de cartón
En un país con miles de aulas de cartón, también se “enseña” con computadoras de cartón… la educación y el desarrollo de habilidades tecnológicas de la juventud y la niñez de México no parecen ser una prioridad de los actuales gobiernos neoliberales.
MÉXICO (UNIV)._ Un cuadro viejo, una caja de zapatos, trozos de cartulina y la creatividad del maestro Julián ayudaron a que en la zona maya de Yucatán, en un "salón" de cuatro paredes levantadas con palos y tablas y que tiene como techo palmas de guano, surgiera un nuevo modelo de "computadora"…
El maestro Julián Tzakuma May 36 años supuso que en las empresas, el ayuntamiento, escuelas o universidades podrían donarle alguna computadora obsoleta.
"Aunque no prenda, les decía, lo que quiero es que los niños sepan qué es".
"Me la pasé mendigando las computadoras que yo veía arrumbadas, polvorientas, pero todos respondía que 'no', porque estaban inventariadas", expresa el maestro.
Lo que quería era "que la desventaja de mis niños no fuera mayor frente a la de otros niños de la ciudad", relata este hombre que al hablar su origen yucateco y su pasado maya salpican sus palabras.
Una tarde mientras Julián platicaba a su compadre la frustración que sentía y surgió la idea de crear unas computadoras virtuales. A un cuadro viejo al que le arrebataron la imagen de un paisaje yucateco le colocaron un pedazo de fieltro verde en el centro. Puesto sobre una base de madera quedó terminada la primera versión de la pantalla. →→Leer más
El ocaso de un sistema
El ocaso de un sistema
Luis Linares Zapata
La plutocracia encaramada en la cúspide del sistema decisorio imperante en México ha entrado en una fase de franco deterioro. Expuesta a feroz escrutinio por el movimiento que conduce López Obrador, sus dañinos efectos se han ido clarificando con inusual rapidez. Al exponer a la crítica a tan compacto grupo de mandarines, va adquiriendo forma y contenidos un diagnóstico implacable y de consecuencias aún inapresables en su totalidad. Pero las consecuencias ya exploradas, sin embargo, los sitúa en el epicentro de la decadencia que traba la marcha del país. Junto con esa clase de plutócratas, el entramado completo de gobierno marca una segura ruta hacia su sorda implosión. La dramática, cruenta y anquilosada forma de conducir los asuntos públicos por parte del oficialismo que los oye y obedece, lo conduce al aislamiento: esfuma el consentimiento ciudadano y deshace los indispensables apoyos populares, requisitos para la continuidad y perfeccionamiento de tan sitiado sistema.
La saga para desenmascarar tan dañina formación no ha sido fácil, menos aun exenta de estigmas, desprecios y burlas. López Obrador (y con él quienes lo han acompañado en esta aventura predicante durante tres años) ha pagado, en carne propia, una elevada cuota que ningún otro político de los tiempos actuales podría soportar. Y, al parecer, el golpeteo seguirá con ahínco. ¡Faltaba más! Bien merecido se lo tiene por provocador, le gritan desde sus estudios reforzados con megáfonos de gran alcance. El transgresor a los cánones establecidos, al buen decir, a las normas consagradas y lo políticamente correcto exigirán mayores penares. AMLO se ha atrevido a desenmascarar lo que debió permanecer oculto, los secretos inconfesables, en el trasiego propio de los iniciados. →→Leer más
AMLO sobre los medios
AMLO sobre los mediosAyer, en la concentración en la que se conmemoró el tercer aniversario del movimiento de resistencia civil pacífica que encabeza, Andrés Manuel López Obrador enunció los diez puntos de un proyecto político pensando en la transformación del país y con miras al 2012. Se trata de un documento que merece la atención de la opinión pública, por cuanto representa la postura de un sector que agrupa a una porción significativa de la ciudadanía y sin el cual no puede entenderse la vida política del país.
Pese a los empeños sistemáticos del México formal –las instituciones y la mayor parte de los medios– por silenciar, desaparecer, minimizar y ridiculizar a ese movimiento, el hecho es que ha logrado persistir, ha avanzado en organización y ha ganado pulsos fundamentales, como el que tuvo lugar el año pasado en torno al intento gubernamental de privatizar segmentos esenciales de la industria petrolera. Por añadidura, e independientemente de la simpatía o la aversión que pueda generar el lopezobradorismo, no se puede desconocer que desde sus filas han surgido advertencias atinadas y propuestas que, si hubieran sido atendidas, habrían evitado problemas mayúsculos al país. Ejemplo de ello fueron los tempranos señalamientos del gobierno legítimo acerca de la gravedad y profundidad de la crisis económica mundial que se acercaba, en momentos en que la administración calderonista se empeñaba en desconocer los riesgos que han devenido catástrofe para la situación material de millones de personas.
Desde que el gobierno foxista trató de destruir la candidatura presidencial de López Obrador, cuando éste se desempeñaba como jefe del gobierno capitalino, la masa mediática adoptó una actitud beligerante contra el político tabasqueño. Esa actitud se articuló posteriormente con la campaña de abierto linchamiento mediático en los meses previos a las impugnadas elecciones de julio de 2006; salvo excepciones, los medios electrónicos e impresos se desempeñaron como órganos de propaganda del oficialismo panista y contribuyeron, de esa forma, a deslegitimar los comicios e aquel año, los cuales quedaron irremediablemente manchados, además, por la injerencia presidencial en el proceso, por el desaseo con que se condujo el Instituto Federal Electoral (IFE) y por la insostenible resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en la que se rechazó la evidente necesidad de verificar resultados inciertos mediante un nuevo recuento de la totalidad de los votos y se dio por buena una elección presidencial afectada, según reconoció ese mismo órgano judicial, por irregularidades graves.
A tres años de aquellos sucesos, el poder de los medios no ha dejado de ensancharse en formas que contravienen el orden constitucional. Un caso específico son los poderes legislativos de facto que ha conseguido el pulpo de concesionarios de medios electrónicos para impedir cualquier apertura en ese ámbito y para asegurar condiciones de operación lesivas para la soberanía nacional y para el interés público.
Es relevante y atendible, por estas razones, el señalamiento formulado ayer en el Zócalo capitalino por López Obrador sobre la necesidad de democratizar los medios informativos mediante el otorgamiento de nuevas concesiones: que haya todos los canales de televisión o estaciones de radio que sean técnicamente posibles, con absoluta libertad, sólo impidiendo que se concentren en unas cuantas manos, como sucede actualmente.
Debe agregarse que la democratización de los medios pasa necesariamente por el establecimiento de una reglamentación democrática, plural y transparente de la publicidad oficial, pagada con recursos que pertenecen a la sociedad y que se maneja, sin embargo, con tales discrecionalidad y arbitrariedad que parecería que se trata de dineros privados de los funcionarios públicos.
Ciertamente, entre las enormes asignaturas pendientes del país en materia de democracia, una de las principales es la existencia de una masa mediática que, sin serlo, se comporta como monopolio, y recibe tratamiento de tal; que tiende a uniformar la información para consagrar el discurso oficial como pensamiento único, y que en esas condiciones antidemocráticas ha concentrado un músculo financiero, mediático y político que distorsiona y pervierte el quehacer republicano.
Aquellos días de Agosto de 2006
Publicado en el Sendero del Peje (Agosto de 2006)
La esencia
Noto algo diferente en este movimiento, por más que los pacíficos quieran hacernos creer que se trata de unos nacos desmadrosos y estúpidos, que siguen como borregos a un malvado líder demoniaco al que ven como a un dios; lo que se percibe es la trascendencia, que en este caso no debe confundirse con la importancia, sino con la permanencia.
En los ojos de la gente se observa el hartazgo de todo, de esta vida bajo el yugo neoliberal. Hay muchos, muchísimos que están cansados de la pobreza y la ausencia de futuro, del hambre y de la inseguridad de seguir viviendo en el filo de lo inhumano.
Pero entre los afortunados que tienen algo, un trabajo, alimento y ciertas comodidades, priva la desesperación y el coraje por la incertidumbre de la situación laboral y la estabilidad social, por la creciente dificultad para encontrar un sitio en la sociedad, no sólo para ellos, sino para sus hijos.
Pero, además, entre quienes han tenido acceso a la educación y gozan de una mejor situación laboral, académica y social y si no quisiéramos aceptar que viven con la vergüenza y la preocupación por esa gran parte de población que se revuelca en la miseria de todo tipo, hay muchísimos hartos de la falta de pensamiento, de cultura, de coherencia y llenos de rabia por los años y años, agudizados en los últimos cinco y medio, de ser tratados como retrasados mentales, como si estuvieran carentes de capacidad de análisis y decisión; cansados de recibir explicaciones en las que se nota la ausencia total de cualquier tipo de ejercicio mental (recordar los patos que opinaron que el nuevo aeropuerto se construyera en Atenco).
Porque muchos se han dado cuenta de que el país no puede vivir otros seis años con esta dinámica de entrega total al dinero y a los capitales y pérdida no recuperable para nosotros, que solamente observamos como se reparten el pastel.
Porque se antoja insoportable que todos los espacios para el pueblo, en la toma de decisiones, en la educación, en la salud, en la recreación, en la simple existencia serán vendidos y vedados para los habitantes de esta tierra.
En general me parece cálida y solidaria la actitud de la gente, pero en algunos momentos, cada vez más frecuentes encuentro en su mirada el brillo del México profundo, de ese México del que nos habló Guillermo Bonfil Batalla, que está ahí, quieto, dormido, tan invisible que pareciera que nacimos para el yugo, para agachar la cabeza y decir “pos ya ni modo”, “mande usted” “con su permiso”, pero del que debemos cuidarnos incluso nosotros mismos.
Es lo malo de aguantar tanto, cuando se dice hasta aquí no hay marcha atrás, se va con todo y sin importar lo que suceda, total ¿qué se puede perder? Así mira la gente que sale a las ventanas y a los balcones al paso del pequeño contingente que se dirige a una acción de resistencia civil y que grita consignas, que saluda a los iguales, con la alegría de la pertenencia social, que enseña a los pequeños a gritar: voto x voto y marcha con ellos; en todos esos ojos se distingue la determinación imbatible, la fuerza de la convicción.
Es un asunto de clase, dicen y efectivamente, los ataques, tanto verbales como físicos, de los pacíficos están completamente teñidos de la rabia por ver a los inferiores sublevarse, pretender que tienen derecho a opinar sobre sus vidas y sobre su país, el de todos.
Así llegó un prominente panista y yunquista, pacífico, a desgarrar con un cuchillo las mantas y a aventar las sillas del campamento, gritando insultos como: “nacos, pobres, mugrosos e hijos del Peje”.
Hay una desprecio de clase en el artículo en el que Denisse Dresser “se confiesa” como perteneciente a la clase media alta y relata sus peripecias para obtener educación superior, en todo el sentido del término y un nivel de vida superior también, pero que, como ama a su país y se preocupa por sus habitantes, incluída su servidumbre, votó sin estar muy convencida por López Obrador y ahora se arrepiente de ver la violencia que ha generado por su solos capricho, porque ella no encuentra “ninguna evidencia del fraude”.
También hay una gran conciencia de clase en el reclamo de la mujer del baño del Sanborns que hizo un escándalo porque no había papel y se puso a gritar que los perredistas se roban el papel, al tiempo que sacaba metros y metros del rollo para secarse las manos.
Pero simultáneamente, hemos tenido la oportunidad de ver a alguien que podría parecer pacífico llevar la cajuela de un BMW lleno con acopio para el campamento, o al sesentón altísimo y rubio de ojos verdes, que todo el tiempo negó ser extranjero y que se sentó a escuchar el discurso dominical de Andrés Manuel, del 13 de agosto y que, con lágrimas en los ojos señaló “está hablando como presidente” “es su mejor discurso” “yo conozco la pobreza de la que habla, porque mi esposa es una india mixteca de Oaxaca” y, finalmente “ha cruzado el Rubicón y ya no hay retorno”; como despedida dejó billetes en el bote de cooperación.
Tuve la oportunidad de hablar con un pacífico tranquilo, un hombre joven que en un semáforo me pidió que bajara el vidrio, lo hice con temor y me preguntó si no me he arrepentido de votar por LO, que si estoy segura de que hubo fraude y por qué; escuchó atentamente todas mis respuestas y cuando cambió la luz del semáforo, le dije que entrara a los blogs para conocer las información precisa y se fue sin atacar, dejando en mí un sentimiento de reconciliación social.
Hay hitos en la historia de nuestro país, en los que la gente se cansó, se hartó y surgió el México profundo con sangre, con guerra y con destrucción. Por ello valoro mucho más a Andrés Manuel, porque tiene conciencia de ese México latente y fiero, que no da marcha atrás, pero a la vez, porque ha elegido el camino de la paz, porque ha querido alcanzar las metas con el menor daño posible, para todos, para él y para el país, se controla y con su ejemplo nos ayuda a controlar las situaciones.
Es impresionante toda esa gente que ruge su apoyo, que ruge su persistencia en la lucha, que ruge su determinación y que muestra, cada vez más, que ahora si busca el triunfo, el cambio, el derecho a existir y a opinar sobre la forma en que ha de conducirse el país, su país, nuestro país y entiendo el miedo que tienen los pacíficos que se han sentido dueños hasta de nosotros. Me doy cuenta de que atacan como los perros que perciben con temor la adrenalina del que tienen enfrente y no saben que hacer porque les asusta; como una mujer que llamó a Radio Educación para decir “lo terrible que es ver a los nacos que quieren sentirse importantes una vez en su vida…”