mensaje-db






Ante el cerco informativo, cada uno de nosotros será un medio de información. Ante el engaño y la manipulación nos haremos cargo de abrirle paso a la verdad.






Mostrando las entradas con la etiqueta YA BASTA DE SANGRE. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta YA BASTA DE SANGRE. Mostrar todas las entradas

enero 15, 2011

Alto a la violencia

Alto a la violencia

Editorial de La Jornada

Ante el paroxismo de violencia en el que han desembocado las acciones de la delincuencia organizada en el país y la “guerra” en su contra en la que se empecina el gobierno federal, resulta inocultable que las víctimas principales del conflicto en curso son la población misma, sus garantías y su seguridad, el tejido institucional y la integridad moral de la República.

Las declaraciones reiteradas y los despliegues –aparatosos, pero sin resultados– de fuerzas públicas frente a escenas de barbarie y crueldad como las que se desplegaron el sábado en Acapulco son del todo inaceptables, como lo son, también, la pasividad y la inacción sociales ante esta catástrofe.


Además de los 30 mil muertos en lo que va de la presente administración, algunos saldos visibles de la estrategia oficial en materia de seguridad, legalidad y justicia son, precisamente, la destrucción de la seguridad, de la legalidad y de la justicia en extensas regiones del país, el desvanecimiento de las garantías individuales, el aumento de la impunidad y la multiplicación del poder delictivo en todos los órdenes: de fuego, de cooptación e infiltración, financiero e incluso político.


Las cifras que arrojan la procuración y la impartición de justicia son tan alarmantes como el saldo rojo: en este cuatrienio la gran mayoría de los presuntos delincuentes detenidos han resultado absueltos y liberados, ya sea por deficiencias en la integración de las acusaciones, por corrupción judicial o por una combinación de ambos factores. El resultado es, por una parte, una situación de completo desamparo de la población y, por la otra, la casi total impunidad de los criminales.

→→Sigue leyendo


Adicionalmente, los datos –incluso los oficiales– permiten entrever que las diversas modalidades de la delincuencia conforman por sí mismas un sector económico, acaso el más pujante en el contexto de una recuperación incierta, en el mejor de los casos, o basada, en buena parte, en las ganancias del narcotráfico, como lo señalan diversos especialistas. El lavado de decenas de miles de millones de dólares cada año tendría que ser suficiente elemento de juicio para concluir que la vía de la persecución policial y militar no puede, por sí misma, derrotar a los cárteles del narcotráfico.


A pesar de los alegatos sostenidos por el discurso gubernamental en el sentido de que la mayor parte de los muertos de esta “guerra” han sido integrantes de las organizaciones criminales, el derecho a la vida es una garantía individual que corresponde a todas las personas, independientemente de su situación jurídica. Y, en rigor, los cerca de 30 mil individuos que han tenido una muerte violenta en el contexto del actual conflicto eran inocentes, toda vez que no fueron declarados culpables por un órgano jurisdiccional facultado para ello.


La actual administración ya no está en condiciones, en los dos años que le restan, de conseguir algo semejante a logros reales en materia de imposición del estado de derecho, como no sean acciones puramente mediáticas. Puede, en cambio, si se empecina en su fallida estrategia antidelictiva, empeorar la situación de peligro, terror y zozobra en la que viven grandes núcleos de población, comprometer la soberanía nacional más de lo que ya lo ha hecho y propiciar el avance de la desintegración institucional que ya se vive.


La defensa de la legalidad carece de sentido si no se empieza por garantizar el respeto a la más básica de las garantías consagradas en la Constitución: el derecho a la vida. Lo procedente, en consecuencia, no es priorizar el desmantelamiento de los grupos delictivos, sino la pacificación del país.


El gobierno calderonista debe asumir, de cara a la sociedad, los costos políticos de su decisión inicial: el emprender una “guerra” –la expresión es de sus promotores– contra la delincuencia sin contar con la preparación institucional y operativa necesaria, sin comprender a cabalidad la extensión del problema, sin considerar sus aspectos sociales, económicos y financieros, y sin tener la legitimidad política que se habría requerido para convocar al país a la unidad y la movilización contra las organizaciones criminales.


Por definición, a la criminalidad organizada no se le puede pedir que actúe con responsabilidad, apego a derecho o sentido de Estado. Por su propia supervivencia, la sociedad tiene ante sí el deber de dirigirse a las autoridades para que éstas rectifiquen y empiecen a adoptar acciones concretas para poner un alto al baño de sangre en curso.


enero 09, 2011

¡YA BASTA DE SANGRE!


La violencia en el pais aumenta dia con dia no podemos seguir permitiendo esta fallida "guerra contra el narco".

Julio Scherer y Rius (junto con los moneros Hérnandez y Patricio) nos invitan a manifestarnos el dia lunes 10 de enero con la consigna "YA BASTA DE SANGRE".

Podemos hacerlo pegando cartulinas en lugares públicos,cambiando su ...foto de perfil, colgando mantas y llenando el twitter de Calderón con la misma frase.


¡YA BASTA DE SANGRE!

CREO QUE SE EQUIVOCAN LOS QUE ESTÁN A FAVOR DE LA VIOLENCIA. INCLUSO LOS QUE PIENSAN QUE SE DEBE APLICAR UNA VIOLENCIA ILEGAL PARA COMBATIR A LA VIOLENCIA MISMA. LA VIOLENCIA GENERA MÁS VIOLENCIA Y AÚN MAYOR VIOLENCIA GENERARÁ UNA ENORME E IMPARABLE VIOLENCIA. ¿O ACASO ESO BUSCAN? ¿PARA JUSTIFICAR QUÉ? ¿LA MILITARIZACIÓN? ¿LOS ABUSOS EN CONTRA DEL PUEBLO? ¿LOS ATENTADOS A NUESTRAS LIBERTADES? CREO QUE NO SE VALE. LA GENERACIÓN ACTUAL Y LAS QUE VIENEN NO SE MERECEN ESTE DESTINO QUE NOS ESTÁ AHOGANDO DÍA A DÍA EN UN MAR DE SANGRE Y DE HORROR.

LAS COSAS QUE ESTÁN SUCEDIENDO SON SERIAS. EL PUEBLO ESTÁ SUFRIENDO UNA VIOLENCIA E INSEGURIDAD COMO NUNCA ANTES. LOS GOBERNANTES, SINO SON CÓMPLICES DE TODO ESTO, SÓLO ATINAN A BALBUCEAR JUSTIFICACIONES PARA SU INEPTITUD. HAY QUE TENER UN MÍNIMO DE SENSIBILIDAD Y DE RESPETO POR LAS PERSONAS Y LAS FAMILIAS AFECTADAS.