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agosto 21, 2012
Documental: Catastroika (subtitulado)
marzo 02, 2009
LA VICTORIA CULTURAL DE AMLO
La victoria cultural de AMLO
José Agustín Ortiz Pinchetti
Ahí viene la cargada: empresarios de diversos volúmenes, líderes políticos de todos los colores, académicos (a punto de dar la cabriola), propietarios de sindicatos coinciden en cantar réquiem al neoliberalismo, aunque casi todos lo sirvieron y se sirvieron de él. Y tienen razón. La economía está estancada hace 28 años. La corrupción rompe récords, el crimen organizado pone en duda la gobernabilidad. La desigualdad tiene a 40 millones de mexicanos con dos dólares al día. La macroeconomía empieza a resquebrajarse.
La propuesta fanática de los neoliberales: dejar todo en manos del mercado, no era original ni sincera. El grupúsculo de neoconservadores educados en las universidades estadunidenses que se apoderó del mando al principio de los ochenta copió a detalle el esquema del país vecino, con altísimo costo para el pueblo de México, aceptando que habría destrucción temporal del bienestar para después entrar al primer mundo. Estos tecnócratas fueron unos falsarios: desmantelaron el Estado y sus empresas, pero no en favor del mercado, sino de los grupos de interés. No aprovecharon la bonanza petrolera ni el auge de Estados Unidos.
Destruyeron la doctrina liberal: aumentaron el tamaño del gobierno, sus gastos y despilfarros. Estimularon la concentración monopólica. Realizaron privatizaciones apresuradas y corruptas. Rescates financieros masivos en favor de los más ricos. Abandonaron el medio rural, eliminaron los subsidios agrícolas por subsidios populistas. Convirtieron a México en un protectorado, desquiciaron, corrompieron, desarticularon el fuerte Estado mexicano. Asociados el PAN y el PRI durante el plazo de dos generaciones han mantenido el principio de impunidad e intangibilidad de los peores grupos. ¿Qué tiene de liberal todo eso?
¿Y qué propone ahora la nueva sabiduría convencional? Además de condenar la política neoliberal, quiere volver a regular las instituciones financieras e impedir sus excesos. Ceñir las operaciones bancarias al interés público. Rescatar la intervención del Estado, no sólo para impedir el desorden del mercado, sino para recuperarlo, es decir, para aumentar la competitividad de las empresas e impulsar de nuevo el crecimiento. Reducir las cargas fiscales para las pequeñas y medianas empresas y hacerlas efectivas para los macrogrupos. Propone salir del estancamiento y redistribuir el ingreso.
Resulta que ése es el centro de la propuesta de AMLO: volver a crecer y empezar a distribuir fue el alma de su campaña y hoy es su victoria cultural. El Proyecto Alternativo no era un peligro para México y hoy es la única esperanza frente a la decadencia.
jaorpin@yahoo.com.mx
octubre 19, 2008
ADIÓS AL MERCADO
Desfiladero
Jaime Ávilés
- Adiós al mercado, adiós al Estado, ¿adiós a Pemex, adiós al país?
El domingo 19 de Octubre, a las 11:00 horas, habrá un pase de lista de adelitas en el Monumento a la Revolución. Y el lunes 20, pero por la tarde, habrá otro, allí mismo, con las brigadas de varones. En ambos casos estará presente Andrés Manuel López Obrador, porque el martes, en el Senado, PRI y PAN tratarán de consumar la privatización de Petróleos Mexicanos mediante “pequeñas reformas” –“las que menos nos dividan” como país, según Manlio Fabio Beltrones– para que poco a poco los grandes consorcios internacionales en materia de hidrocarburos empiecen a adueñarse de la renta nacional de Pemex.
Claro está que eso no va a suceder, de ninguna manera, a menos que el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, que se ha preparado para honrar su compromiso con la historia en estos momentos, sea derrotado en la batalla cívica: eso marcaría la cancelación de cualquier tipo de expectativas para México como país viable. Pero ésta no es una argucia para agitar a los indecisos de última hora: es la lógica conclusión de un análisis colectivo que han puesto en marcha pensadores como el premio Nobel de Economía Paul Samuelson, y el escritor catalán Ignacio Ramonet.
En opinión de Samuelson, la debacle de Wall Street y todas las bolsas de valores del mundo “es para el capitalismo lo que la caída de la Unión Soviética fue para el comunismo”. Para Ramonet, se termina el periodo, abierto en 1981, con la fórmula de Ronald Reagan: “el Estado no es la solución, es el problema”. La verdadera solución de todas las necesidades de la humanidad, se nos dijo tercamente desde entonces, es el mercado. En estos casi 30 años, continúa Ramonet, se formó una burbuja financiera de 250 billones de euros, una masa virtual, de papel, seis veces mayor que el total del dinero circulante en el planeta. Pero de pronto, hace unas semanas, esa burbuja reventó. Sigue leyendo en La Jornada